31 de diciembre de 2004

Año Viejo

Llegó el día, Fin de Año, Nochevieja o, más optimistamente en inglés, Víspera de Año Nuevo. Momento de plantear sanos propósitos y buenos deseos (ojo, no pidan “la paz en el mundo” que van a dejar a las misses sin nada que decir en sus discursitos). Entre ellos, les confieso uno de los míos (de mis propósitos, no de mis discursitos): no volver a publicar un post cuando llegue a casa con exceso de whisky en las venas (ayer lo hice), mejor será dejarles sin su ración diaria de Salidas de Emergencia que presentarles otro desaguisado.

Muchos blogs dedican hoy sus posts a expresar toda clase de deseos y propósitos (la bondad humana nunca dejará de sorprenderme, si es que existe). Hoy haré lo mismo, pero ya que uno es de natural pudoroso, me reservaré aquellos más íntimos (y probablemente similares a los suyos) y les expondré aquellos otros, no menos importantes, pero en que quizá no hayan caido.

- Que la Concejal de Transportes de Algeciras encuentre un taxi a tiempo para llegar a tomar las uvas.

- Que Esther disfrute de su fiesta setentera y aprenda a formular preguntas correctamente.

- Que adelanten sus llamadas de Nochevieja, no por recomendación de la Ciencia y la Tecnología, sino por consejo del Ministerio del mismo nombre.

- Que sean ustedes los que han actualizado su ropa interior con vistas a esta noche.

Espero que pasen una buena noche. Ya saben que cuentan con mis mejores deseos. Y, por supuesto, no tengo ningún reparo en que no lean esta chorrada. Los imagino tan ocupados como yo con los preparativos de la cena. Feliz Año Nuevo (no digo el número porque ya se sabe lo que viene luego).