17 de diciembre de 2004

Haciendo Balance

Este blog cumple hoy dos semanas y ya va siendo hora de hacer balance. Sobre todo porque en dos o tres días me marcho de viaje navideño y, aunque intentaré atender esta página, no tengo claro si podré hacerlo todo lo que quisiera. Tranquilidad para los que aprecian este rincón e intranquilidad para los que lo desprecian: será cosa de una semana poco más o menos. Además, estoy seguro de que tendrán noticias de mí durante estos días pero por si acaso: ¡Feliz Navidad a todos!

De todas formas, para comprobar cuántos de mis conocidos realmente me leen, informo aquí (y sólo aquí) de que la semana que viene no leeré el correo (por cierto, ¿sabe alguien si hay algún problema con los servidores POP de Telefónica? Hay correos que no me llegan y no sé por qué). Cada email que encuentre en el buzón a mi vuelta será utilizado como prueba (de hecho se considerará una confesión en toda regla). Pero vamos con el balance.

El día 1 de diciembre no tenía ni idea de lo que era un blog (ya sé que suena raro pero es así). El día 4, sin pretenderlo, me topé con uno. De ahí a otro. Y a otro. En media hora me decidí a montar uno, simplemente por probar. Sin tener muy claro qué quería hacer, ni siquiera si tenía algo que decir (cosa que sigo dudando pero que en esta, nuestra comunidad, no parece importar gran cosa).

No me llevó mucho tiempo montar la bitácora (estoy en blogger porque fue el primero que encontré, pero me está funcionando bien y no da problemas salvo el lío de tener que poner las imágenes en servidores aparte, cuando encuentre uno del que me fíe habrá material gráfico). Todas las herramientas que he visto (en blogger y fuera de blogger) son tan sencillas y evidentes (otra cosa es cuando uno complica mucho el diseño, ¿verdad Kp?) que lo sorprendente sería que las bitácoras no estuvieran creciendo a ritmo desorbitado.

En estas casi dos semanas he publicado catorce posts (contando éste), uno por día, ritmo que intentaré mantener , aunque lo veo difícil. En total 14.010 palabras si mis cuentas son correctas (más de mil por dia), lo que sólo demuestra que me enrollo como las persianas (padezco lo que José Luis Coll llamaba “enfermedad venérea de la palabra”, la verborrea).

A lo tonto, a lo tonto el número de visitas (contadas desde el día 8, pero antes no debió haber gran cosa) ha llegado a 223. No es gran cosa pero, sinceramente, esperaba una audiencia mucho menor. He llegado a tres continentes (faltan África y Oceanía) gracias a un indio o hindú (es decir, de la India) que imagino que se vió transportado hasta aquí por culpa de ese botón de arriba a la derecha que dice “Next Blog” y le dirige a uno a otro blog al azar. Confieso que envidio mucho a Kp, que ha tenido un visitante de la Polinesia Francesa (a veces curioseo las estadísticas de los demás, pero no me lo tengan en cuenta).

Me llevó más o menos una semana aparecer listado en los buscadores (sólo he comprobado Google, Yahoo y Altavista). Además, estoy en Google de forma intermitente (espero que los chicos de DMOZ se den prisa; lo digo porque el directorio que usa Google es el suyo, pero tardan bastante en incorporar una página). A través de ellos (de los buscadores) ha llegado muy poco tráfico, tan sólo 15 visitas (en realidad ha llegado muy poco tráfico en general, pero, como he dicho, ya contaba con ello). Por otra parte, estoy casi convencido de que muchos de estos visitantes se han cagado en mi padre al ver el contenido de la página. Intentaré compensar (o seguir molestando, quién sabe) a algunos de ellos:

Aquel que buscó en Google “emergencia como lo define la real academia de la lengua española” se encontró con que, para más inri, sólo había incluido en mi post la definición de “Salida”. Para su tranquilidad incorporo aquí la tercera acepción, que es la que debe tomarse para interpretar el título de esta bitácora: situación de peligro o desastre que requiere acción inmediata. Siento no haberle podido ayudar pero, para próximas dudas, la RAE tiene su propia web con el diccionario on-line que incluso puede incorporarse a la barra de vínculos.

Aquel que buscó en Google “DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA” tendrá que preparar la celebración del maldito centenario (ojo, sólo de la primera parte del Quijote) en otro sitio. En cualquier caso, me imagino que andaba buscando cualquier cosa menos esta. Lo siento, pero para mí fue un honor ser temporalmente la octava entrada de google.es con esos términos de búsqueda.

Para el que buscaba “rabdomancia” ignoro si saber que Thomas de Quincey la defendió siempre con vehemencia le habrá servido de algo, pero espero que no se tome en serio estas cosas. Hay mejores formas de ir por ahí perdiendo el tiempo con un palito.

Por su parte, el que buscaba información sobre el tal Alejandro Arenzana no creo que encontrara nada que no supiera ya, pero en todo caso creo que mi exposición era, cuando menos, clara. Mira por donde, yo sí que tengo que agradecerle a este caballero al menos haberme enviado una visita.

Lo que más me alucinó fue, no obstante, aparecer en sexto lugar ante la búsqueda “Crossman biografía”. La Biografía del Estado Moderno de Crossman, aparte de ser un clásico, data de 1939. Tiene que haber millones de páginas por ahí antes que este humilde rincón.

Felicidades a aquel que buscó “el hombre sin ombligo” por haber dado con el título casi exacto del post (faltó lo del prepucio pero la cosa no estaba nada fácil).

Y las disculpas más sinceras para los que buscaron “SALIDAS EMERGENCIA” si es que no buscaban esta humilde bitácora, deseando que no se encontraran en grave aprieto y por culpa del retraso que pude causarles no escaparan del peligro que les acechara, fuere cual fuere. Ahora bien, no sé si cínica o egoístamente, debo celebrar que con esta búsqueda aparecí en primer lugar en Google. Sí, tal y como lo he escrito, ¡en primer lugar! ¿Qué les parece? ¿Ustedes entienden algo de lo que hacen estos señores? Tanto estudiar el Page Rank, tantos consultores SEO (aclaración para Luis: SEO es Search Engine Optimization y no Sociedad Española de Ornitología), para que luego tan inocente expresión conduzca en primer lugar a este recóndito rincón (y mil perdones más para el amigo mexicano que buscaba “imágenes de salidas de emergencia”).

En fin, que espero no haber hecho perder el tiempo excesivamente a nadie (menos mal que nadie buscó “Santo Prepucio”, al día siguiente de publicar el post estaba en el puesto 8 en Google; aunque peor hubiera sido “Prepucio Emergencia” con lo que aparecía en tercer lugar, entre urólogos y pediatras).

Pero, en lo que se refiere a búsquedas el balance es simplemente éste: ¿Qué puede esperarse de un sitio al que se llega a la vez buscando a Crossman, a don Quijote, la rabdomancia o las definiciones del DRAE? Nada congruente, claro. Pero gracias a ello he descubierto una nueva afición, el coleccionismo de expresiones de búsqueda (a mucha menor escala que Quebuscasqué). A partir de ahora no puedo plantearme escribir nada sin pensar cosas como “hagamos algo para conseguir ésta búsqueda: cabriola, estroboscopio, Melquíades” (he cogido las palabras al azar de un libro, pero bien podrían ser fogonero, audacia, lactante ¿adivinan de qué libro se trata?)

Mas divertido ha sido entablar nuevas relaciones. En mi revisión cotidiana de blogs pronto di con el de KP, que se lleva tanto el premio a la fidelidad (fidelidad lectora, se entiende, de la otra ni soy quién ni creo que me perdonara tratar semejante asunto), como el premio de la Dirección General de Tráfico (ya se equivocará con esto algún otro inocente en Google) por todo el tráfico generado hacia aquí. Pronto colocaré la lista de blogs que sigo con regularidad, lo que no es más que otra forma impúdica de retratarse o de desnudarse en público (exhibicionismo, pues). Aún así, lamento no haber conseguido animar a “casi” nadie a comentar nada. Hago aquí (ahora veo que en el peor lugar, es decir, al final) un llamamiento a todos los inocentes, despistados, desequilibrados o simplemente equivocados que suelen pasear por aquí (si usted no entra dentro de estas categorías considérese también invitado) a que dejen caer sus opiniones en ese link de abajo a la derecha, que sólo cuesta un click y unas pocas pulsaciones (de teclas, claro) y a mí me hará mucha ilusión.

Para terminar, han sido dos semanas francamente divertidas por lo que, para alegría de pocos y desesperación de muchos, brindo con todos los que hayan conseguido leer hasta aquí abajo por una larga vida para estas Salidas de Emergencia aunque siga sin saber muy bien qué hacer de ellas.