11 de enero de 2005

CHE FECE … IL GRAN RIFIUTO

Ya saben que no me gusta tomarme en serio lo que aquí escribo, y en más de una ocasión les he rogado que hagan ustedes lo mismo. Aunque les parezca lo contrario, lo que sigue mantiene este principio. Y adelanto mis disculpas porque tengo la impresión de que hoy se me va a ir un poco la mano.

Si les digo esto es porque, en los comentarios a un post del Consultor Anónimo, se acabó planteando una espinosa pregunta: ¿qué clase de vida nos estamos dando? No una pregunta metafísica, ni social. Una pregunta personal. ¿Qué estoy haciendo de mi vida? Se suscitó hablando de actividades profesionales pero bien puede ampliarse a cualquier otro ámbito. Me ahorraré los detalles personales porque estamos en la cuesta de enero y generalizaré un poco el asunto.

Todos los senderos, antes o despúes, se bifurcan (Borges siempre lo supo y lo aprovechó para trampear con sus artificios). Todos los caminantes, antes o después, se ven obligados a elegir, a aceptar o rechazar. Como ya les dije otro día, todo está en la Comedia de Dante, si se quiere encontrar. Esto que les digo, también:

Poscia ch'io v'ebbi alcun riconosciuto,
vidi e conobbi l'ombra di colui
che fece per viltade il gran rifiuto
(Infierno, III, 60)

O, lo que es lo mismo,

Y tras haber reconocido a alguno,
vi y conocí la sombra del que hizo
por cobardía aquella gran renuncia.

Coinciden muchos en afirmar que Dante se refiere al Papa Celestino V, el único papa de la historia que ha renunciado en vida al pontificado. Fue en 1294 (Dante había terminado el Infierno hacia 1308, pero no lo publicó hasta 1314; no deja de ser curioso que Celestino, “condenado” por Dante, fuera canonizado un año antes de esta publicación, en 1313).

Hay que señalar que en este pasaje Dante todavía no ha entrado en el infierno. Se encuentra en al anteinfierno, el lugar de los indiferentes, el de aquellos que permanecen neutrales, el de aquellos que sin ser condenados tampoco se han “ganado” el cielo. Allí es donde ve y conoce la sombra de quien muchos identifican con Celestino V.

Nacido Pietro Angelari de Murrone en 1215, tomó el muy apropiado nombre de Celestino (“inclinado hacia lo que es del cielo”). Celestino fue siempre dado al retiro, el rezo y la meditación. Se preguntarán entonces ¿cómo es posible que alguien así medrará en una organizacióm caracterizada más bien por lo contrario? Su nombramiento fue un caso más de “resolución del empate técnico” (recuerden los congresos de partidos políticos y encontrarán numerosos ejemplos de esta práctica). Tras la muerte de Nicolás IV, su antecesor en el cargo, se formaron dos bandos incapaces de ponerse de acuerdo. Tras dos años sin papa decidieron elegir a un “santo monje” (traduzco al lenguaje infantil: “vale, yo no, pero tú tampoco”). Y Celestino entra en escena como candidato de circunstancias.

Celestino siempre se sintó indigno. De hecho, desde que fue ordenado siempre se había sentido indigno incluso de celebrar la misa. Lo de ser papa le sobrepasó. A los cinco meses de pontificado presentó su renuncia. Le tomaban el pelo continuamente (incapaz de negar nada de lo que se le pedía, llegó a nombrar a tres personas para el mismo cargo). Su sucesor sería Bonifacio VIII (cardenal Benedetto Caetani antes del nombramiento), gran enemigo de Dante. Pero aquí no acaba la historia. Bonifacio, al comprobar que se formaba un gran partido a favor de Celestino (nunca antes había existido un ex-papa), lo encarceló en un castillo hasta su muerte. Allí pudo dedicarse sin problemas al retiro, el rezo y la meditación.

Cuentan las malas lenguas que fue el propio Bonifacio quien, asustándole con voces nocturnas, provocó la renuncia de Celestino (¿por qué no hará nadie una película sobre esto?). Un servidor siempre ha pensado que Dante, más que achacarle a Celestino su cobardía, le achaca haber permitido el pontificado de Bonifacio VIII, pero esta es otra historia.

Mucho tiempo despúes, a finales del XIX o principios del XX, otro gran poeta retomó este asunto de forma más enfocada hacia lo que me ha sugerido este latazo que les estoy colocando hoy.

CHE FECE … IL GRAN RIFIUTO
A cada uno le llega el día
de pronunciar el gran Sí o el gran
No. Quien dispuesto lo lleva
Sí manifiesta, y diciéndolo
progresa en el camino de la estima y la seguridad.
El que rehúsa no se arrepiente. Si de nuevo lo interrogasen
diría no de nuevo. Pero ese
no -legítimo- lo arruina para siempre.
(Constantino Kavafis, trad. por José María Álvarez)

Ya me contarán si esto les dice algo o no al hilo de lo que planteaba al principio. A un servidor le dice muchas cosas. Y reparen en el detalle de que Cavafis se ahorra el “per viltade” (“por cobardía”). No me pregunten por la respuesta correcta pero, en definitiva, y ya que la Biblia de Casiodoro de Reina llevaba tiempo sin aparecer por aquí, les dejo con ella: Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas, porque en el sepulcro, donde tu vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría (Eclesiastés, IX,10). Algún tiempo después de esto, y alguno antes del de Cavafis, Voltaire escribió: Gozad de la vida, que es poca cosa, esperando la muerte, que es nada. Pero ya les avisé, no me tomen demasiado en serio.