19 de enero de 2005

Intermezzo ligero (ma non troppo)

El diverso Borgeano en una de sus múltiples manifestaciones acabó ayer con el plan que tenía preparado. Lo consiguió tras un largo pero sostenido asedio que finalizó con un argumento impecable, simple e inapelable que podría resumirse con estas palabras: Sea o no infinito el conjunto de lo que puede expresarse, lo que es seguro es que el conjunto de lo que fue, es y será expresado sí es finito porque el número de los hombres es finito (no confundan este número con el de los necios que preside esta página y que sí es, lo dice la Biblia de San Jerónimo, infinito).

Comprenderán que deba tomarme mi tiempo para rehacer el plan y continuar mi campaña (por cierto, el amigo Kill-9 acaba de iniciar otra de mucho mayor interés, les ruego que la apoyen). Mientras tanto, y para que no pierdan la costumbre de hacer turismo por aquí, dedicaré el post de hoy a uno de esos balances que periódicamente les dispenso (¡Dios mío, qué falta de pudor!). Hoy es buen día para hacerlo porque acabo de comprobar que por fin estoy listado en DMOZ. Tan sólo han tardado mes y medio, bastante menos de lo esperado. Ahora confío en que los buscadores multipliquen el número de visitantes equivocados y pueda obsequiarles con más perlitas, porque la colección ha seguido aumentando.

Por ejemplo, hace unos días (¡y por dos veces!) alguien visitó estas páginas desde un buscador (no recuerdo cual) con esta cadena de búsqueda: “Amigo Fiesta IV-12 taiwan”. Llevo desde entonces haciéndome numerosas preguntas (entre ellas, ¿qué pretende Google, o el que sea, mandándome estos visitantes?). ¿Me están invitando a una fiesta? ¿Hice algo en Taiwan hace unos meses de lo que debo arrepentirme? ¿Debo beber menos para conservar la memoria? ¿He estado alguna vez en Taiwan? ¿Reconocerá algún día la ONU (es decir, China) el estado de Taiwan? ¿Será tal vez Taiwan el nombre de una discoteca? ¿Es prudente aceptar las invitaciones de un desconocido? Si pueden ayudarme se lo agradeceré.

Otros blogueros divagantes que siento cercanos han tenido mejores evoluciones que la de este que les martiriza (casi) a diario. El amigo Consultor, parece asentarse y crecer en edad y sabiduría en cada post (le envidio el tener un blog temático, mi gran problema ha sido hacer mía la divisa de Montaigne: “Yo soy la materia de mi blog”). El amigo Kill-9 está que se sale como crítico cinematográfico y a las pruebas me remito (quizá por eso tiene un fiel seguidor en Singapur que me produce tanta envidia como aquellos polinesios de KP). Kaperucita, ¿qué decir?, sigue siendo la musa de las bajas pasiones, que son las que inspiran todo aquello que merece la pena (sigue abriendo la boca, que algún día coincidiremos). Peluche contribuye a poner algo de orden mental a diario, que buena falta hace (y a regalarnos un detallito en su blog secundario). Y, por supuesto, el caballero andante Borgeano, que me ha demostrado que mi enfermedad no es única en el mundo y quizá tenga tratamiento (alrededor suyo he conocido toda una “familia” de la que tendré que hablarles en alguna ocasión, vayan aquí saludos para Virginia, Asterión, Martín y Daniel K.).

Más personajes (dicho sea con todo el cariño) han llegado y pronto los enlazaré (le he cogido miedo a tocar la plantilla desde que una vez me la cargué entera). Entre ellos debo destacarles al caballero Chinilustrante, del que, si la palabra no estuviera en desuso, debiera decir que destila “bonhomía” por los cuatro costados (y por arriba, y por abajo también).

El colectivo Wallenstein77 (“colectivo” porque alterna el uso del plural mayestático con el plural de modestia) sigue empeñado en no hacerme caso y tomarse en serio todo lo que aquí encuentra. No se lo reprocho. Es otra forma de jugar. Desde aquí le prometo seguir tocándole los... er, quiero decir, polemizando y ayudarle con eso que se trae entre manos (KP, no seas mal pensada).

La persona que se oculta bajo el pseudónimo de Carmen Fernández Mariñas (20 años, estudiante de económicas, aficionada a la lectura, el cine, deporte...y a decir lo que piensa!) seguramente tenga mejores cosas que hacer que echarse a perder paseando por aquí, pero ya que me visita, qué menos que agradecérselo, desearle suerte con sus exámenes y advertirle que decir lo que se piensa sólo es virtud si se piensa lo que se dice.


Ya ven, esto está creciendo hasta extremos que no podía imaginar hace un mes. Por de pronto, he dejado de atender (quiero decir, de leer) otros blogs, porque me falta el tiempo para corresponder a todos los que se dignan a visitar este (la buena educación ante todo). Sepan de todas formas que todo lo que aquí escribo sólo pretende que se diviertan comentando y alcancen algun grado de verdad ya sea sobre el onanismo de Popeye, la idea de infinito (o incluso el infinito onanismo de Popeye) que siempre estará (la verdad, no el infinito onanismo de Popeye), como debe ser, fuera de estas páginas. Volveré por mis fueros.

(Grado en la escala de Flesch: 21; Voz Pasiva: 1%; Complejidad oracional: 50; Complejidad del vocabulario: 65; vamos mejorando)