8 de febrero de 2005

Si Platón levantara la cabeza

Si visitan este lugar con alguna frecuencia sabrán que no creo excesivamente en la figura del ‘autor’, al menos del autor de un texto, aunque creo que esto de la autoría puede extenderse a cualquier otra manifestación artística. No abundaré en la cuestión porque ya les ha aburrido bastante con ella, pero por no dejarla coja les dispenso la misma idea de la mano de Montaigne:

Un agudo lector descubre a menudo en los escritos de otro, perfecciones distintas a las que el autor ha puesto y percibido, prestándoles sentidos y aspectos más ricos. (Essais, Lib. I, Cap. XXIV).

Si uno descree de la ‘intención’ del autor como norma de interpretación, debe conceder un valor muy relativo a la concesión de premios, honores y homenajes a los autores. Nunca he sido capaz de tomarme ninguno en serio. Veo en ellos casi siempre un ejercicio de hipocresía (qué decir de los homenajes póstumos), de interés comercial o de simple estulticia.

Y todo esto se ha vuelto repentinamente de alguna actualidad cuando el cineasta Pedro Almodóvar, máximo exponente de la cinematografía manchega, ha decidido solicitar su baja como miembro de la ‘Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas de España’. De acuerdo con las explicaciones que ha dado a los medios de comunicación, su decisión se basa en el desacuerdo con el sistema de votación instituido en el año 2002 para conceder esa pobre imitación de los ‘Oscar’ conocida como ‘premios Goya’. No dudo de sus palabras aunque debe entenderse que muchos interpreten el gesto como una pataleta infantil debida al escaso número de nominaciones recibidas por su última película (y nulo número de premios efectivamente obtenidos). Desde 2002 hasta hoy le han sobrado ocasiones para ofenderse por el sistema de votación, pero no es sobre esto sobre lo que quería hablarles hoy.

Uno en su inocencia había llegado a pensar que algo que con toda pompa se arroga el nombre de ‘Academia’ debía contar entre sus objetivos cosas de mucho mayor calado que la simple concesión de unos premios anuales. De hecho, una simple consulta a su página web permite comprobar que éstos son:

(1º) Fomentar el progreso de las artes y de las ciencias relacionadas directa o indirectamente con la cinematografía.
(2º) Promover la asistencia y el intercambio de información científica, artística y técnica entre todos sus miembros.
(3º) Realizar estudios y trabajos sobre cuestiones relacionadas con la cinematografía y artes afines.
(4º) Facilitar a la Administración Pública los informes que sobre materias relacionadas con la cinematografía le sean solicitados, así como proponer a la misma las iniciativas que la Academia estime oportunas.
(5º) Editar y difundir los estudios científicos, artísticos y técnicos que la Junta Directiva estime convenientes.
(6º) Promover la investigación científica en materia de cinematografía.
(7º) Establecer intercambios científicos, artísticos y culturales con entidades similares extranjeras.
(8º) Procurar el desarrollo y perfeccionamiento de las distintas especialidades relacionadas con la cinematografía, fomentar el intercambio de experiencias entre sus miembros, coordinar los diferentes aspectos de su actuación y analizar y resolver problemas comunes.
(9º) Además, la Academia concederá premios anuales a los mejores trabajos sobre temas de investigación científica y becas o pensiones para la ampliación de estudios relacionados con la cinematografía en España o en el extranjero.
(10º) Cualquier otra actividad tendente a elevar el nivel artístico, técnico o científico de sus miembros y estimular la conciencia de los ciudadanos, dando a las artes cinematográficas el nivel artístico que merecen, y la constructiva colaboración entre la Administración Pública y las personas relacionadas con las artes cinematográficas.

Como ven, por lo que se refiere a ‘premios’ aquí se habla de premios a trabajos de ‘investigación científica’ y poco (más bien nada) más. Son grandes palabras y aún mejores intenciones (aunque también se vea retratado el nivel de la industria local, con tanta referencia a la Administración Pública): promover el desarrollo artístico, técnico y científico de sus miembros (no sé por qué para expresar esto hicieron falta tantas palabras, pero, en fin, ahí tienen la Cosntitución Europea). Entiendánme, no me parece mal que existan los ‘premios Goya’. Todos sabemos de su importante contribución a aumentar la recaudación en el caso de las películas premiadas o simplemente nominadas (la propia ‘Academia’ habla en su web de ‘repercusión en taquilla’), y los cineastas tiene perfecto derecho a intentar aumentar su recaudación como quieran y puedan. Pero lo que no acabo de entender es que la tal ‘Academia’ se perciba en exclusiva como el organismo que concede unos premios (de indudable interés financiero para los cineastas) y nada más. La reacción de los hermanos Almodóvar, la que hace unos años (mediando acusaciones aún más graves) protagonizó José Luis Garci y la opinión del común de los españoles parecen coincidir en este punto: La ‘Academia’ es aquello que da los Goyas y nada más.

Cabría preguntarse si esto es así. Si la actividad de la ‘Academia’ se reduce a tan prosaica cuestión en clara contradicción con la grandeza, o gradilocuencia si lo prefieren, de sus objetivos. Echémos un vistazo a la información que ellos mismos proporcionan sobre sus actividades. De nuevo aquí aparece el número mágico, diez son las ‘actividades’ mencionadas (según la web, sólo son ‘algunas de las más importantes’, habrá que preguntarse cuáles son las otras, menos importantes).

1. Concesión de los premios “Goya”
2. Concesión de la Medalla de Oro de la Academia, concedida anualmente desde 1991, con un precedente en 1986 y con la espléndida excepción de la cosecha de 1996, en que se concedió nada menos que a 46 personas (quizá por eso no quedó más remedio que dársela al año siguiente a Sara Montiel, no debía quedar ningún otro candidato).
3. Designación de la película española que opta al “Oscar”
4. Celebración de Homenajes a cineastas desaparecidos.
5. Edición del CD. ROM “Anuario del Cine Español”
6. Publicaciones: una revista trimestral, un boletín mensual, unos ‘Cuadernos’de periodicidad indefinida y una ‘serie’ de monografías de las que sólo se da noticia de la primera de ellas.
7. Elaboración del Diccionario del Cine Español.
8. Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid
9. Premio “González-Sinde”, ‘dirigido a destacar la labor de aquellas instituciones o personas que se hayan significado por el empleo del medio cinematográfico con fines sociales’
10. Premio “Muñoz Suay”, con el objetivo de ‘apoyar y fomentar la publicación de trabajos historiográficos’

En fin, entre las principales actividades de la ‘Academia’, como ven, domina de forma abrumadora la concesión de premios y homenajes no siempre muy relacionados con los altos fines de la ‘Academia’. Claro que todo esto puede haber cambiado mucho en los últimos años, porque toda esta información, se lo aseguro, es del año 1999 y no ha sido actualizada desde entonces. De hecho, la única sección de la ‘pagina oficial’ de la ‘Academia’ que se mantiene con información actualizada es la relacionada con los premios ‘Goya’. Si no existe información sobre ninguna actividad desarrollada durante los últimos años dirigida al ‘desarrollo técnico, artístico o científico de los miembros’ y tan sólo se nos comunican sus preciados galardones ¿Cómo no pensar, quizá equivocadamente, quién sabe, que no se dedican a otra cosa que a premiarse entre ellos? Será una pataleta infantil lo de Almodóvar, al menos lo parece, pero sobre todo sugiere que la sospecha de que esta ‘Academia’ no es más que la excusa de unos pocos (de mil miembros habla la prensa hoy, ochocientos cuarenta y siete había, según la web, en 1999) para organizar unos cuantos saraos en los que homenajearse a sí mismos en nombre de esa ‘cultura’ de la que hablaba en mi último escrito, tiene bastante fundamento. ¿No creen?