6 de abril de 2005

Aproximación taxonómica al internauta salido (I)

Pues sí, señores, parece que la interné, al decir de muchos, no es más que un reducto de degenerados que siempre están pensando en lo mismo. No se engañen, ni me engañen. Si están viendo esta página es para disimular ante alguien antes de volver a la página pornográfica que estaban consultando hace un momento. ¿Quién va a recurrir a la interné si no es para encontrar sexo fácil? ¿Es que hay alguna otra cosa de interés en la red? (alguna puede haber toda vez que Elvira Lindo dice hoy en El País que la red sustituye a las pintadas en los urinarios).

Sin embargo, esto de que la interné es sólo sexo, lugar común donde los haya, a la vista del tamaño que va cobrando la red, más bien se merece una observación más detallada. ¿No les parece que ya va siendo hora de clasificar toda la fauna que por ahí circula? Meter a todos en el cajón de salidos y viejos verdes es, a estas alturas, una simplificación inaceptable. Aprendamos de los zoólogos, que no se contentaron con llamar insectos a los insectos sino que a cada uno le pusieron un nombre hasta alcanzar una cifra que casi agota los nombres posibles. Hoy, con la buena voluntad que me caracteriza, intentaré aportar mi granito de arena para progresar en tan urgente cuestión. Todo sea por el avance de la ciencia, que justifica todo desvelo. Recurriré para ello a mi base de datos de visitantes intentando encontrar alguna lógica interna en sus extraños comportamientos (tampoco más extraños que los míos, todo hay que decirlo). Ni que decir tiene, va de suyo, que los resultados que les ofrezco deben tomarse con la necesaria cautela por su provisionalidad, como los de toda investigación en curso. Sólo cuando dispongamos del genoma del internauta salido cabrá elevar estos resultados a definitivos.

Como pueden deducir de esta introducción, mi hipótesis de partida es que no todos los internautas salidos son iguales. Basta con consultar cualquier manual de psiquiatría para confirmar que no todos los salidos son iguales. ¿Por qué la cosa habría de ser distinta con los internautas? Lo cierto es que los hay de todos los colores y tamaños, de todas las tallas y pelajes, tantos que cuesta discernir alguna característica que permita agruparlos taxonómicamente. Este es el primer problema al que henos de enfrentarnos

Los que hayan hecho algún curso elemental de matemáticas sabrán que para dividir un conjunto en clases basta establecer una relación que cumpla las propiedades reflexiva, simétrica y transitiva. Los zóologos, por ejemplo, pueden establecer la relación ‘tener el mismo número de patas’, que cumple tales propiedades y les permite distinguir entre los bípedos, los trípodes, los cuadrúpedos, etc. Algo así hemos de encontrar para nuestros salidos. Vamos allá.

Como primera subdivisión propongo la simple consciencia. Así, el conjunto de internautas salidos puede dividirse con bastante nitidez entre aquellos, la gran mayoría, que se saben salidos y aquellos que no son conscientes de serlo. A estos últimos los denominaremos:

Los románticos

Es este un grupo de salidos muy escurridizo precisamente por no saberse salidos. Ocultas bajo un frondoso bosque de bellas palabras se esconden sus más bajas pasiones. Es necesaria una cierta práctica para reconocerlos. Sin embargo, para el naturalista profesional e incluso para los más avezados observadores su identificación resulta relativamente sencilla. Su canto se caracteriza por una poesía cursi en la que, esporádicamente, aparecen reveladores detalles sobre sus más que claras intenciones. Véamos a un ejemplar en acción.

para que se usa la canela en hechizos de amor

Convendrán conmigo en que se le ve venir. Si a esto añadimos la mirada distraída, ciertos delicados ademanes y una combinación de colores en su indumentaria que hace sospechar el daltonismo, el cuadro es completo. Nos encontramos ante un ejemplar de romántico de pura raza. No obstante, no se dejen engañar por este ejemplo. Cuando este espécimen no está en celo puede resultar de muy difícil identificación ya que se confunde con la especie ‘cursi pero no salido’. No hace mucho tuvimos por aquí a un curioso ejemplar que puede ilustrarles esto que les digo.

tarjeta de poemas de amor que tengan un tiempo ilimitado

Como pueden ver, se trata de una especie corta de vista y aún más corta de entendederas. No acaba de entender, por ejemplo, que la más excelsa tarjeta de poemas de amor, la American Express Platinum, nunca garantiza un tiempo ilimitado (también hay que ser optimista, ¿no creen?).

Enfrentémonos ahora al otro grupo de salidos, el de los que sí son conscientes de su líbido desenfrenada. Su heterogeneidad es tan diversa que obliga a un nuevo esfuerzo clasificatorio. Un primer grupo podría delimitarse por el siguiente estadio en la evolución del romántico. Cuando éste cae en la cuenta de que ese cosquilleo que siente por los bajos no es precisamente amor pasa a formar parte de:

Los ingénuos

Hay que reconocer que los ingénuos no se distinguen demasiado de los románticos. Quizá la única característica que los diferencia es que estos al menos reconocen que lo que pretenden es echar un casquete. Véase un característico ejemplo antes de entrar a discutir cuestiones de mayor detalle

magia para alcanzar el sexo con alquien deseado

Observen la diferencia de pelaje. Nuestro anterior visitante buscaba hechizos de amor, éste va directo al grano. Si se le llama ingénuo es porque lo lleva claro si cree que llamando a Aramís Fuster y con tres collares de ajos va a lograr la ansiada cópula. Eternamente insatisfecho dada su escasa puntería puede reconocérsele por los extraños tics que desarrolla con el tiempo así como por la hipertrofia muscular de uno de sus brazos.

Entre los ingénuos existe una subespecie muy curiosa que añade una pintoresca característica: son muy precavidos, procuran planificar su imposible cita hasta el más ínfimo detalle y les gusta prepararse hasta para el fracaso que tampoco habrá de llegar. No ha mucho, un jóven aunque desarollado ejemplar, ante la posibilidad de gatillazo, apareció por aquí con lo siguiente:

frases para decepcionadas

Eso sí que es presentarse a una cita preparado y lo demás son tonterías. De todas formas, el resto de salidos, el conjunto de los que se saben degenerados y ya disfrutan de una cierta experiencia en estas lides, sigue conformando un heterogéneo surtido que conviene analizar en detalle. Mañana les propondré una caracterización de las especies más destacadas de este subgrupo a tenor de lo que ha circulado por aquí durante el último mes.