7 de junio de 2005

Pedipulaciones diversas

Cómo están los medios, señores (quizá debería haber escrito ‘media’, que el plural latino queda mucho más elegante), y cómo están los políticos. Extraños los tiempos que corren, sobre todo si uno se fija hacia dónde corren. Cuando yo era joven (sí, una vez fui joven), solía hablarse de la ideología como el sutil disfraz bajo el que se ocultaban los intereses. Todas las palabras estaban cargadas y había que descubrir lo que escondían. Ahora ya no es así. Ahora todo se dice a las claras y, curiosamente, las barbaridades pasan más desapercibidas que nunca. Lo que no entiendo es que se hable tanto de ‘manipulación’ cuando, visto lo visto, más bien debería hablarse de ‘pedipulación’. Y es que hay cosas que no por frecuentes debemos dejar de reconocer que parecen hechas con los pies.

El caso es que ayer, leyendo la prensa del día, me topé con una frasecita que me tiene perplejo. Y claro, como ya no se puede uno fiar ni de su padre, me pareció oportuno contrastar la cosa en diversas fuentes. Se tendrán que conformar con dos, pero convendrán en que la verdad, salvo para algunos nacionalistas, bien podría definirse como aquello que figura simultáneamente en ambas sin pecar con ello de exceso de cinismo.

A los de allá, que no tienen por qué estar al tanto de nuestras miserias locales, les hago saber que la noticia tiene que ver con cierta manifestación que tuvo lugar el pasado domingo en relación con la posibilidad de negociar una salida política con un no menos cierto grupo terrorista. Se trata de un debate que se está desarrollando en términos tanto o más absurdos que el resto de estupideces que marcan el acontecer político por estos lares. No les aburriré con el asunto. La blogosfera ya está llena de opinadores de todas las cuerdas y palos que podrán confundirles mucho mejor que yo. No veo la necesidad de que yo añada más ruido al asunto

Empecemos por El País.

La Moncloa estima que el intento de "instrumentalización partidista" del PP, el único partido que apoyó la convocatoria de manifestación del sábado en Madrid, no ha tenido éxito porque "no ha sumado ningún apoyo representativo de la sociedad civil". "Muchos intelectuales, artistas o deportistas que han apoyado manifestaciones unitarias contra el terrorismo no han acudido esta vez a esta convocatoria porque entendían que estaba instrumentalizada partidistamente por el PP para atacar al Gobierno", añaden las fuentes consultadas.

Y ahora el ABC.

Gobierno y PSOE admiten el «éxito» numérico de la convocatoria, pero subrayan como un «fracaso» la «total ausencia de personas relevantes de la sociedad civil».

No sé si aprecian lo preocupante de una consideración cómo esta. Resulta que no todos los ciudadanos somos iguales. Más allá de la habitual y ridícula guerra de cifras (la policía que depende del PSOE cifra la asistencia en 250.000 personas, la policía que depende del PP cifra la asistencia en 800.000, la organización en 1.000.000; cifras, por otra parte, idénticas a las que se barajaron con la manifestación contra la guerra de Irak, ¿han cambiado tanto las cosas?). No, señores, la cuestión no es si fueron muchos o pocos. Por lo visto la manifestación fue un ‘fracaso’ porque los que fueron no eran importantes. Están los ciudadanos que valen, los 'relevantes', y los que no valen, los 'irrelevantes'.

He esperado pacientemente a que alguien se ofendiera o escandalizara porque algo así pueda declararse sin empacho por parte de la oficina de la presidencia del gobierno. De hecho esperaba una pronta reacción toda vez que la ofensa y el escándalo hace tiempo que sustituyeron al fútbol como deporte nacional. Pero no he sido capaz de encontrar ni el más tibio comentario. Quizá lo haya y soy yo el que no sabe buscar. Pero da la impresión de que ofensas y escándalos se limitan a los terribles casos en que una modelo enseña el culo al anunciar un automóvil y cosas por el estilo. ¿Cómo pueden pasar cosas así desapercibidas?

Y sobran los ejemplos. El otro día, en Banda Ancha, se daba noticia de cierto documento de los chicos de la cornucopia que no por antiguo (20 de diciembre de 2000) dejaba de resultar alarmante toda vez que en él figuraban como ‘preocupaciones’ cosas como el ‘Acceso a la información libre’ y la ‘Libre circulación’. El documento está (o estaba) aquí (si ha desaparecido, AristasWeb conserva una copia, mis citas son del original).

Siendo comprensivos, aunque no lo merezcan, cabe pensar que al escribir ‘Acceso a la información libre’ y ‘Libre circulación’ pueden querer decir que en nombre de tan nobles principios se les pueden colar cuestiones contrarias a sus intereses y no tanto que se opongan al acceso a la información libre y a la libre circulación. Pero tras este ejercicio de ingenuidad manifiesta, les aconsejo que echen un vistazo más detenido al documento, porque contiene otra perlita a la que ya no resulta tan sencillo encontrar justificación y de la que, curiosamente, nadie ha hablado. En el apartado referido a la OECD puede leerse lo siguiente (negritas en el original):

Las disposiciones relativas a monopolios inciden negativamente sobre la normativa que rige las entidades de gestión colectiva en España y en los demás países de la UE.

En fundada aplicación de la lógica más elemental, cualquier ser pensante bienintencionado habría deducido que si le afecta la regulación antimonopolio será porque, efectivamente, sus prácticas son monopolísticas. Pero no, estos caballeros (y señoras) lo tienen muy claro: No queremos que nos afecten las disposiciones antimonopolio. Y ya está. Con planteamientos así, ¿qué va uno a discutir? Pero insisto, lo que me resulta curioso, es que estas palabras pasaran desapercibidas, que se asumieran con toda naturalidad, que nadie se echara las manos a la cabeza.

Ya sé que las capacidades reproductoras de la familia real española eclipsarán el anuncio que ahora les haré. Habrá que resignarse a pasar desapercibido como las barbaridades de nuestros hombres públicos. Allá va. El otro día confesé tenerles preparada una sorpresilla. Vayamos ahora concretando algo. Tengo en gestación una criaturilla en forma de blog cuyo alumbramiento está previsto para el primero de julio. A lo largo de los próximos días iré intercalando entre mi mordaz prosa todas las explicaciones necesarias y algunas innecesarias. ¿Querían ficción? Pues tendrán dos tazas. Pero además, los habituales saben de mi afición por los géneros literarios marginales, quiero añadir hoy a mi lista de géneros a tratar en este nuevo sitio la pedipulación, entendida como el arte de decir barbaridades discretamente, con sigilo. Reconozco que me falta practica pero seré osado (un día de estos les daré más pruebas de ello) y me lanzaré a esta piscina. Hay estudios que demuestran que la osadía no es otra cosa que el atrevimiento, la audacia, la resolución.