27 de julio de 2005

El texto perfecto

The head and in frontal attack on an English writer that the character of this point is therefore another method for the letters that the time of who ever told the problem for an unexpected.
(C.E. Shannon)

Dicen que para escribir hace falta una idea, quizá varias. Creo haber demostrado aquí más de una vez la falsedad de tal afirmación. Otros, tal vez más prosaicos, se limitan a constatar que la redacción precisa tan sólo de lápiz y papel aunque puedo asegurarles que no he necesitado ninguno de esos objetos para traerles los ciento cuarenta y siete ladrillos (contando éste) que aquí he soltado. Los más cínicos afirman que para escribir sólo hacen falta tiempo y ganas y puede que lleven razón, mas la llevan a costa de no declarar nada sustantivo. Un servidor ha creído hasta hace bien poco que para escribir no hace falta nada de nada. Estaba equivocado. Hay algo que resulta imprescindible para escribir: una espalda que le sostenga a uno en posición que permita descender a las palabras desde la cabeza hasta la punta de los dedos. Esto y no otra cosa es lo que me ha faltado y lo que ha llevado a Chin a declarar que este sitio parecía su nevera cuando en realidad parecía la nevera de Jesper Henning-Olsen.

Pero tengo la impresión de que mis vértebras vuelven a su funcional aunque artificiosa verticalidad, así que todos aquellos que se habían hecho a la ilusión de que no volvería por aquí deben guardar el champagne para mejor ocasión. Todos callamos antes o después, pero no será hoy cuando yo lo haga. Tampoco descarto, de todas formas, agenciarme alguna suerte de ingenio (ya les he dado noticia aquí de unos cuantos) capaz de sustituirme cuando yo falte. Así que la cosa va para largo.

Cuando esta bitácora era un tierno bebé al que ni siquiera yo conocía apenas, les traje por aquí el nombre del padre de la teoría de la información y de la moderna criptografía, así como consumado malabarista, el señor Claude Elwood Shannon, artificial autor de la frase con que he encabezado este escrito. Si alguno de ustedes ha entendido el significado de la misma, debe dejar la medicación inmediatamente porque nada quiere decir (los que no tomen medicación alguna, que imagino los menos, deben despedir a su profesor de inglés). Aquellos que tengan a bien informarse descubrirán que el señor Shannon estaba llamado a hacer algo grande, ya que su padre había inventado la lavadora automática (los ambientes intelectuales siempre han sido muy estimulantes, ya saben).

Si quieren jugar un rato, pueden dedicarse a jugar con el Shannonizador, una máquina fascinante que combina el espiritismo con la edición de textos. Basta colocarle un escrito cualquiera (en inglés y de más de cincuenta palabras) para que, por ejemplo, el mismísimo Edgar Allan Poe lo edite y les ofrezca una versión alternativa (de momento, la máquina sólo consigue contactar con los espíritus errantesde Lewis Carroll, Raymond Chandler, Mark Twain y algun que otro autor, entre los que destaca uno que me reservo para el final).

Ya que el día que les hablé de Shannon, también les traje por aquí El escarabajo de oro, de Edgar Allan Poe, será éste el texto que utilice para mi pequeño experimento de hoy. Tomemos un párrafo al azar. Por ejemplo éste:

This Island is a very singular one. It consists of little else than the sea sand, and is about three miles long. Its breadth at no point exceeds a quarter of a mile. It is separated from the main land by a scarcely perceptible creek, oozing its way through a wilderness of reeds and slime, a favorite resort of the marsh-hen. The vegetation, as might be supposed, is scant, or at least dwarfish. No trees of any magnitude are to be seen. Near the western extremity, where Fort Moultrie stands, and where are some miserable frame buildings, tenanted, during summer, by the fugitives from Charleston dust and fever, may be found, indeed, the bristly palmetto; but the whole island, with the exception of this western point, and a line of hard, white beach on the seacoast, is covered with a dense undergrowth of the sweet myrtle, so much prized by the horticulturists of England. The shrub here often attains the height of fifteen or twenty feet, and forms an almost impenetrable coppice, burthening the air with its fragrance.

Mr. Edgar, allá donde esté, parece que no quedó muy satisfecho con este párrafo. Así que, recurriendo al Shannonizador, cabe rogarle al señor Poe nos proporcione una versión corregida. Así he logrado este otro texto, sin lugar a dudas mucho más inquietante:

This Island is covered with its way through a mile. The whole island, a swoon-- but smile no point, shuddering, tenanted, and dangerous to be found, as might have rid myself of fifteen or twenty feet, and of the horticulturists of a quarter of reeds and the whole house was complete. But, and terrible engine of the whole house was not behold this western extremity, as of horror and the western extremity, during summer, and fever, and dangerous to be found, and where Fort Moultrie stands, above all was complete. In a mad rushing descent as might have rid myself of torture which awaited me implore you shall not-- you to my misery at least dwarfish. The curtains of torture which awaited me implore you to be seen. No trees of reeds and would have rid myself of torture which awaited me. In death! In death; the main land by a tempestuous yet sternly beautiful night. Its breadth at once, nevermore. Its breadth at no more.. A whirlwind was complete. I saw clearly the horticulturists of the blackness of crime-- but the fugitives from dreams of darkness supervened; yet strange, a hideous throng rush out forever, or twenty feet, and dangerous to be found, and too ghastly river, by a dense undergrowth of agony; even in a swoon!

Pero ya les he avanzado que esta sugestiva máquina permite contactar con un ‘autor’ muy especial. Un ‘autor’ al que cabe llamar, el ‘autor’, porque no es otro que el mismísimo Dios. Él me libre de pronunciar aquí herejía alguna, hemos de convenir en que un texto editado por Dios ha de ser perfecto (todo lo que Dios crea es perfecto, por ejemplo yo). Aquí les dejo el mismo párrafo de Poe, en la perfecta versión de Dios:

This Island is thy feet, and is that thou shall at any magnitude are to be smitten down before me. The vegetation, thy womb, whither he fleeth; for my son of any magnitude are to be put to my voice; but the manslayer shall at any magnitude are to be seen. Be fruitful, and forms an almost impenetrable coppice, where are to death. Speak now in the horticulturists of reeds and die. Near the daughters. And the spirit of a quarter of hard, indeed, white beach on the exception of fifteen or at any time go, what is thy temples are to these ordinances; then the bristly palmetto; but the LORD: Alas, indeed, that he said: I have done so much prized by the fugitives from Charleston dust and arise, tenanted, is about three miles long. Where art thou done so? Wherefore hast thou done basely. Thou shalt not take a wife for the height of refuge, a line of scarlet, with a thread of a line of his daughters of hard, the gate of thine ointments than the sweet myrtle, and a favorite resort of Judah have hardened his servants. Thus saith the LORD: Let my thigh.

Dicho o escrito todo esto, me retiro a mis aposentos con vistas a seguir recuperando la cualidad bípeda que caracteriza a los humanos. Creo haber mostrado con toda evidencia que no he necesitado ninguna idea, ni lápiz, ni papel para juntar esta ristra de palabros. Tan sólo el concurso de mi maltrecha espalda que ya va necesitando algún descanso y de una máquina que algún día será capaz de sustituirme aquí. Quiza la quiropráxis (la práxis con menos teoría que se conoce) me sirviera de algo, pero uno ha tirado siempre más hacia la teoría, sobre todo hacia la teoría que tiene lugar en la cama.