23 de agosto de 2005

Y volver volver volveeeeeeeeer.....

Debo confesarles que esta suerte de minivacaciones blogueriles sobrevenidas que me han tenido alejado de este rincón, a pesar de no haberme permitido descanso alguno, sí que han conseguido dar una cierta tregua a las tres o cuatro neuronas que aún conservo en condiciones de cumplir con su natural función. ¿Cómo si no iba a conseguir arrancar este post con una frase tan larga?

Convendrán en que darle al caletre y estrujarlo (casi) a diario para comparecer en esta tribuna no es cosa que parezca excesivamente sana. Y no es que vaya yo ahora a ponerme a defender la salud y cosas por el estilo porque ése no es mi ídem. De hecho siempre he tirado más hacia lo poco saludable, indudablemente mucho más divertido. Menudo asco sería este valle de lágrimas si estuviera, además de repleto de lágrimas, sobrepoblado por sanotes mozalbetes dándole al yoghourt con bífidus activo (hay que ver qué obsesión tienen algunos con eso de ‘regular el tránsito intestinal’, a mí no me van tan mal con el tránsito irregular, claro que en mis tiempos ‘bífida’ sólo era la lengua de las serpientes y seguro que me he quedado anticuado).

El caso es que he comprobado en mis propias carnes, si es que cabe llamar ‘carnes’ a las mencionadas tres o cuatro neuronas, lo conveniente y provechoso de procurarse una cierta calma y relajar las ansias redactoras (y relatoras), volver la vista hacia lo que antes del fatídico cuatro de diciembre del pasado año, fecha de alumbramiento de estas ‘Salidas de Emergencia’, constituía la vida, mi vida, al completo. Vida sin blogs, sin comentarios, sin feeds, sin pings, sin trackbacks, lo que no significa vida sin escribir (ni leer, por supuesto) y desde luego vida llena de otras muchas cosas. Gracias a este paréntesis, por ejemplo, he recuperado la capacidad de llegar al tercer párrafo de un post sin haber empezado a tratar asunto alguno, como bien acaban ustedes de comprobar (y gracias a ello ahora me veo en condiciones de recuperar el estilo de Ulises, aquel que cuando despertó descubrió que Rosario todavía estaba allí; tampoco vayan corriendo allí, que no hay nada nuevo).

Es de agradecer la fiel insistencia de los cuatro gatos (¿cuatro patos? ¿cuatro sapos?) que por aquí paran en no abandonar el barco a pesar de tener al capitán ausente e indispuesto (no saben, por lo que se ve, lo arriesgado de navegar en una embarcación sin gobierno). También lo es (de agradecer, claro) que hayan soportado con encomiable estoicismo mis arrebatos nostálgicos. Si me han llamado pato o sapo aburrido, estoy seguro de que ha sido con cariño. No puedo prometer (y no prometo) que no vaya a volver a suceder, pero así son las cosas. Las mías al menos. De todas formas los desórdenes (los que me han tenido retirado, quiero decir, no los que forman parte de mi ser) van tocando a su fin y poco a poco todo irá volviendo a su lugar habitual. Poco a poco el ritmo volverá a ser el de antes (si es que alguna vez hubo ritmo por aquí). Y poco a poco me voy acercando a ti (que decía José Alfredo Jiménez, aquel que también decía ‘Y volver volver volveeeeeeeeer’).

Quizá alguno se haya preguntado por las razones que me han llevado a titular este post como lo he hecho. Quizá alguno no se lo haya preguntado y es a éstos, de haberlos, a quienes hago saber aquí que originalmente había decidido titularlo ¡Viva México! Pues bien, ahora que espero haber captado la atención de todos ustedes, aquí va la noticia.

Como saben, desde hace un tiempo mantengo (es un decir, está en un estado de abandono casi total) un blog paralelo donde registro las siempre sorprendentes búsquedas con las que se llega a estas ‘Salidas’ desde los llamados, con alarde de originalidad, ‘buscadores’. Pues bien, a lo largo de estos días de ausencia, el número de visitantes mexicanos a aquellas páginas, que no a éstas, ha superado a todos los de las demás naciones y estos se afianzan en el liderazgo por países. En el momento de redactar estas líneas Nedstat consigna 1157 visitantes mexicanos. El segundo lugar corresponde a los españoles, anteriores líderes en esta absurda clasificación, que le siguen de cerca pero perdiendo gas, con 1108 visitantes.

Da la impresión de que a los mexicanos les interesa relativamente lo que yo digo (Nedstat registra 1377 visitas desde México en estas ‘Salidas’) pero sobre todo les atraen las palabras que aquí uso (no veo otra razón capaz de explicar por qué se dirigen mayoritariamente a las ‘Llegadas’ antes que a las ‘Salidas’, aunque cabe pensar que tienen afición por las ‘invitaciones de bautizo’).

Ahora me dirán: ¿Y qué? Vaya tontería. Pero aquí quería yo llegar, a ese país que nunca he visitado pero que desde mi más tierna infancia ha estado presente en mi vida, del que he oído constantemente hablar, al que he oído constantemente cantar, etcétera, etcétera, etcétera. Y todo por un pequeño vínculo familiar. Sí, señores, mi señora abuela materna nació allí, en un lugar cuyo nombre significa “lugar frente al cerro de la piedra maciza”. Claro que hay que decirlo en Nahuatl para que suene bien. Por un lamentable descuido, la página web oficial del estado al que pertenece y del que es capital ha olvidado incluir el nombre de doña Mercedes (y ya puestos, a sus hermanas María y Leonor) en la lista de personajes distinguidos de Nayarit. Comprendo que no puedan estar en todo y que otros asuntos mantengan ocupados a los administradores de aquella página, pero espero que con este aviso enmienden el error y la coloquen en el lugar que merece. ¡Que es mi abuela, leñe!

Espero que con esto haya llovido a gusto de todos o, al menos, a gusto de Aquende, que es al que parecen irle más los chaparrones. Yo les dejo por hoy, que el señor Thomas Wassermeier me tiene un tanto ocupado y ya va siendo hora de que lo saque a ver mundo que es lo que a él le gusta. Que tengan un buen día.