2 de octubre de 2005

Listas

Hace unos cuantos años don Guillermo Cabrera Infante escribió un pequeño texto que tiene por título el mismo que he utilizado para este post. Empieza con las siguientes palabras:

Me apasionan las listas. Es lástima que tenga que decirlo así, pues me gustaría poder decir:

Me
apasionan
las
listas
y que nadie tomara mi declaración en escalera por ese petulante ejercicio literario que es un poema, forma usurpadora de las listas.

Allí, don Caín pasa revista a muchas grandes listas, desde las del Antiguo Testamento («Desgraciadamente, después del Antiguo Testamento todo es decadencia»), pasando por las prolijas enumeraciones de Rabelais hasta los catálogos de las Army & Navy Storesque me he hecho traer de Inglaterra desde su primera edición hasta nuestros días»). Contiene, además, una confesión:

... me he propuesto escribir una obra maestra, ni más ni menos, que sea solamente una lista.

Tan ambicioso proyecto tiene, como cabía esperar, algunos ensayos previos de menor entidad que hacen las veces de entrenamiento para tan vasta tarea:

También he compuesto algunas listas (de duración media) que, so pena de parecer poco modesto, no me han quedado del todo mal. (Prefiero, por supuesto, pecar por inmodesto que por incorrecto. O, lo que es peor, poder parecer inexhaustivo.)

Tengo asímismo terminado un ‘Sumario Somero’, al que seguirá un ‘Sumario Sumo’, de mayores ambiciones enumerativas, obra que me propongo desde hace tiempo sin resolverme a su composición definitiva, detenido en la solución de continuidad de sus partes y abatido un tanto por el alcance tomista de mi tomo.

Mi ‘opus magnum’ será, a no dudarlo, una obra que combine mis dos pasiones: la historia antigua y las listas exhaustivas. No verá la luz en breve, pero se asomará, a retazos, en las revistas minoritarias, tales como la ‘Gaceta oficial’, el ‘Listín diario’ y los bandos de la Oficina Central de Censos y Catastros. Esta ‘summa’ de mis enumeraciones babilónicas llevará por título el para mí tan apto como alto de ‘Sumario Sumerio’.

En 1983, la revista Quinera de Barcelona le pidió, entre otros autores, a Augusto Monterroso que declarara cuáles serían, en su opinión, las quince obras literarias de mayor influencia mundial producidas en el siglo XX. Haciendo abstracción de sus propios gustos, el bueno de AM contestó con la siguiente lista que le reserva su lugar en el catálogo inexhaustivo de enumeradores inexhaustivos:

  • Marcel Proust (En busca del tiempo perdido)

  • James Joyce (Ulises)

  • Franz Kafka (El proceso)

  • Gertrude Stein (La autobiografía de Alice B. Toklas)

  • Thomas Mann (La montaña mágica)

  • Luigi Pirandello (Seis personajes en busca de autor)

  • Pablo Neruda (Residencia(s) en la tierra)

  • Jorge Luis Borges (Ficciones)

  • Vladimir Mayakovski (Poesía)

  • Anton Chéjov (Teatro)

  • Guillaume Apollinaire (Alcoholes)

  • André Breton (Manifiestos del Surrealismo)

  • T.S. Eliot (La tierra baldía)

  • Ezra Pound (Cantos)

  • George Bernard Shaw (Pigmalión)


A Guillermo Cabrera Infante se lo pusieron más fácil en agosto del año 2000, en uno de esos saraos veraniegos que organizan por aquí las universidades para dar un barniz cultural a las juergas de toda la vida. Su lista alcanzaba los veinte títulos:

  • Ulises (James Joyce)

  • En busca del tiempo perdido (Marcel Proust)

  • La metamorfosis (Franz Kafka)

  • La montaña mágica (Thomas Mann)

  • El gran Gatsby (Scott Fitzgerald)

  • Siempre sale el sol (Ernest Hemingway)

  • Luz de agosto (William Faulkner)

  • La muerte de Virgilio (Hermann Broch)

  • El aleph (Jorge Luis Borges)

  • La invención de Morel (Adolfo Bioy Casares)

  • Pedro Páramo (Juan Rulfo)

  • Gran sertaos veredas (Guimaraes Rosa)

  • Un collar de perlas (Joseph Roth)

  • Un día en la vida de Ivan Denisovich (Alexander Solzhenitsin)

  • Zazie dans le Metro (Raymond Queneau)

  • Le Voyeur (Alain Robbe-Grillet)

  • Lolita (Vladimir Nabokov)

  • El gatopardo (Giuseppe Tomasi de Lampedusa)

  • Señas de identidad (Juan Goytisolo)

  • Negra espalda del tiempo (Javier Marías)


Hacia finales del año 2000, Javier Marías publicó en su columna semanal un artículo, luego recogido en la recopilación ‘A veces un caballero’, que llevaba por título De memoria locuaz leída, en el que incidía, más o menos, en el mismo asunto. He aquí su inexhaustiva lista.

  • Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas y La línea de sombra...han de ser leídos por quien quiera asomarse al Mal (pero al Mal sin aspavientos ni demonios)»)

  • Henry James, La vuelta de tuerca…les enseñará que el Mal es incomprensible, aunque pueda verse»)

  • Marcel Proust, En busca del tiempo perdidoel libro más verdadero y cruel de todos (cruel por verdadero)»)

  • Thomas Mann, La montaña mágica y Doctor FaustusSe precisa paciencia»)

  • Jerome David Salinger, El guardian entre el centeno y Nueve cuentosTal vez no sea una obra maestra el primero, pero su influencia ha sido descomunal»)

  • Vladimir Nabokov, Lolita la historia de una fidelidad, tan dura como melancólica como lírica»)

  • James Joyce, Dublineses...pueden pasarse sin el ‘Ulises’»)

  • William Faulkner, Luz de agosto, ¡Absalón, Absalón!, Las palmeras salvajes,... («…sólo deben atreverse con él quienes tengan largo aliento y no teman los torbellinos»)

  • Ramón del Valle-Inclán, Tirano Banderas, Luces de Bohemia, Comedias bárbarasEs el castellano mas fiero escrito en cien años»)

  • Franz Kafka, La metamorfosis y En la colonia penitenciaria...pocos autores han determinado más el siglo»)

  • Thomas Stearns Eliot, La tierra baldía y Cuatro cuartetos...el mejor complemento a Proust para entender el tiempo»)

  • Rainer María Rilke, Elegías de Duino…uno de los contados textos que me permitirían emplear la palabra ‘belleza’, que normalmente me prohibo»)

  • Isak Dinesen, todo («…el hilo de continuidad de todos los cuentos»)

  • Thomas Bernhard, Trastorno, Extinción, Maestros antiguos,...( «…se hace uno adicto o bien no lo soporta»)

  • Juan Rulfo, Pedro Páramo y El llano en llamasÉl quería leerlos; pienso que los querría leer cualquiera»)

  • Jorge Luis Borges («…tan inteligente siempre que resulta cargante a veces. Hay que visitarle»)

  • Juan Benet («…tan difícil como deslumbrante, si se sube uno a su cortante rueda»)

  • Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera...pero se lo recordará por otro título»)

  • Italo Calvino, Nuestros antepasados…uno de los libros más deliciosos del siglo»)

  • Guillermo Cabrera Infante, La amazona, incluido en La Habana para un infante difunto...cien páginas extraordinarias»)


Con esto espero haber conseguido tres o cuatro cosas:

  • Demostrarles que hay cosas mucho más interesantes de leer que este blog.

  • Incitarles a hacer compras en la Casa del Libro o en Amazon (a través de los botoncitos de la columna de la derecha) para poder tomarme unas copas a su salud con los beneficios.

  • Tentarles a elaborar sus propias listas, para lo que tienen Haloscan a su disposición.

  • Una buena excusa para finalizar este escrito con una lista.