30 de octubre de 2005

Lo siento por Bartolo (que es un baboso y un cabrón)

Como saben algunos, hace unos dias sugería la idea de organizar unos premios para las peores bitácoras de la blogosfera hispana. Los motivos que aduje eran los habituales en estos casos: autobombo y publicidad encubierta. Y como siempre que se juntan una idea estúpida y un servidor, la cosa ha ido cobrando forma durante los últimos días.

Debo agradecer a los escasos participantes en mi sondeo su desinteresada aportación para decidir el nombre más adecuado para estos premios que están a punto de nacer. Les recuerdo aquí las opciones que propuse:



  • Baboso

  • Bartolo

  • Cabrón

  • Pablito


Los pocos que hayan seguido la evolución de los resultados no albergaran duda alguna sobre el claro ganador de esta necia competición. Pablito ha arrasado por goleada. En el momento de cerrar la encuesta los resultados eran los que siguen:



Image hosted by Photobucket.com

También les presenté a la autoritaria figura que ha de regir los destinos de este innecesario certamen y que, ahora sí, se llamará Pablito por los siglos de los siglos. Las razones para su selección son harto evidentes, pero entre ellas destaca mi propia incapacidad para dirigir un evento de esta envergadura. Carezco de todas y cada una de las cualidades necesarias para ello, no sólo de autoridad, sino también de sentido del deber, rectitud, tesón, tenacidad, ausencia de escrúpulos, salud dental, salud mental, hipocresía, atrevimiento, memoria fotográfica, capacidad pulmonar, elegancia y decisión. Confiemos en que Pablito sí reúna todas ellas y, además, haga uso de las mismas.



Image hosted by Photobucket.com

Debo confesarles, de todas formas, que sí he participado indirectamente en el desarrollo de las líneas maestras del certamen. Pablito, que por razones insondables confía ciegamente en un servidor, se ha dedicado a importunarme durante los últimos días con sus dudas y disquisiciones al respecto y no he podido evitar verme algo implicado en el asunto. Y, convendrán ustedes, esto de premiar blogs, blogs malos como el mío o los suyos, no es tan sencillo como parece a primera vista.

La primera duda es obvia. ¿Qué premiar? Afortunadamente los gurús e iluminados de estas cosas son un buen punto de apoyo a la hora de ponerse manos a la obra. Los preocupados por estas cosas, espero que pocos, ya se habrán pasado por uno de los artículos más comentados del último mes y que alcanzó gran difusión en la blogosfera hispana gracias a unos siervos muy chiquititos. Fíjense si el asunto se ha debatido por el mundo adelante que hasta nuestra amiga Ceci llegó a dedicarle un post.

El caso es que si uno sustituye ese absurdo decálogo por el contrario ya tiene una buena definición de lo que se pretende galardonar. La cosa quedaría, más o menos, así:

1. No debe conocerse la vida y milagros del autor, ni siquiera si pasó el sarampión de pequeño o si es alérgico a la caspa de gato (especialmente esto último). Todo blogger que haya hecho público su grupo sanguíneo o los detalles de su despedida de soltero (o lo que es peor, de soltera) no debería poder participar en este concurso.

2. No debe verse la cara del autor en el blog. De haber una fotografía del mismo será convenientemente tomada de espaldas o de cintura para abajo (de cuello para abajo se admite en el caso de las mujeres). La utilización de antifaces o hábiles retoques podrían considerarse atenuantes en este caso.

3. Los títulos de los posts deben ser estrambóticos, graciosos y en nada relacionados con el contenido. Titular las aventuras de Tom Sawyer como “Las aventuras de Tom Sawyer” es un buen ejemplo de lo que no debe hacerse jamás.

4. Los enlaces no sólo no deben decir adonde van sino que también deberían inducir al error y sembrar la confusión. No creo que esto necesite de mayor explicación pero si alguien la necesita puede consultar aquí.

5. Si un post ha quedado demasiado bien es imprescindible que desaparezca entre un maremagnum de escritos basura y resulte casi imposible de localizar. El lector no debe sacar nunca la impresión de que en el blog es posible encontrar algo que merezca la pena.

6. El blog no debería de tener categorías. En caso de haberlas es recomendable que haya siempre más categorías que posts. Por supuesto, si las categorías no son descriptivas e impiden saber qué demonios recopilan, pues mejor que mejor.

7. El ritmo de publicación debe ser caótico. Nadie debería poder predecir cuando se ha publicado algo nuevo. Es aconsejable dejar pasar largas temporadas sin escribir nada para después publicar tres o cuatro posts seguidos a horas intempestivas.

8. Los temas a tratar habrán de ser los más variados posibles. Lo ideal es no repetir tema jamás. Asuntos similares deben alejarse en el tiempo. A un post sobre las nuevas estrategias de Google debería seguir otro sobre lo mal que está el transporte público para pasar después a discutir la belleza de la sillería del coro de no sé qué iglesia gótica (a esto seguiría muy bien un post sobre heavy metal).

9. El autor debe escribir pensando en su futuro jefe como destinatario. Algo como “Si da usted su permiso, don Gustavo, quisiera comentarle unos problemillas que tenemos con los turnos de vacaciones en el departamente de contabilidad” es, a todas luces, un post ejemplar.

10. El blog debe alojarse en un servicio gratuito de alojamiento (preferiblemente lleno de publicidad por todas partes).

Casi todos los blogs que me gustan cumplen con este decálogo a rajatabla. Espero que todos ellos se animen a participar en el concurso. Solicito de todos ustedes el apoyo a esta innecesaria y absurda iniciativa que podrán promocionar en sus blogs gracias a la ristra de botones y banners que Pablito ha preparado y que está disponible en la dirección oficial del los premios:

Premios Pablito

Señores,

¡Bartolo ha muerto! ¡Viva Pablito!