12 de febrero de 2006

Tapihi - Guía Turística

En vista del interés que despertó en algunos (no muchos, todo hay que decirlo) tan exótico destino (y de que Ana rescató algunos versos del viejo poeta tapihiano Kavafino Konstantis) me he decidido a insistir y traerles alguna información adicional rescatada de entre la miriada de cartapacios en que almaceno todo lo que tiene que ver con Tapihi. Intentaré darle la forma de una guía turística (algo sui generis, lo reconozco) para facilitarles la tarea de organizarse unas vacaciones por allá.

Cómo llegar

Ninguna compañía ni aérea ni marítima dispone de conexiones con Tapihi, entre otras cosas porque ignoran su localización exacta. Se sabe que se encuentra en algún punto del Océano Pacífico y poco más. Por si fuera poco, aquellos que han visitado la isla se niegan a confesar su situación y tampoco declaran cómo demonios llegaron hasta allí.

A pesar de ello, de los testimonios de numerosos viajeros pueden deducirse unas cuantas reglas que faciliten el desplazamiento a tan ignoto lugar. En primer lugar, la pasión por Tapihi debe ser enfermiza y obsesiva. Sólo una mente suficientemente perturbada es capaz de mantener el empeño necesario para llegar a la isla. En segundo lugar, es necesario armarse de paciencia. Casi todos coinciden en que el viaje puede llevar toda una vida. En tercer lugar debe mantenerse siempre la esperanza (parece ser que en el puerto se despide a los viajeros que abandonan la isla con un cartel que reza, en elevado italiano, Lasciate ogne speranza). Tapihi es, pues, la isla de la esperanza y fuera de ella no cabe encontrarla. Y en cuarto lugar, es imprescindible no creer en Peter Pan y demás juegos infantiles que sólo sirven para ocultar lo poco de bueno que alberga el corazón de los hombres.

Dónde alojarse

La oferta de alojamientos en Tapihi es relativamente limitada aunque suficiente para atender la demanda. Sólo existe un establecimiento hotelero, el Tapihi Excelsior, que ofrece cuarenta bungalows típicos, para los amantes de las experiencias auténticas.

Tapihi Excelsior - Bungalow Standard

Para aquellos que puedan permitírselo es recomendable el llamado Wassermeier Palace, el bungalow principal del Tapihi Excelsior en el que no falta ninguna comodidad. Recrea, con todo detalle las condiciones en que se alojó el descubridor y primer monarca de la isla a su llegada en 1896.

Tapihi Excelsior - Wassermeier Palace

Sin embargo, lo habitual en Tapihi es alojarse en la vivienda de algún lugareño. Todos ellos admiten huéspedes en sus viviendas de protección social (cuya construcción es financiada por la Fundación Fenster-Parrish). La hospitalidad local es proverbial. Los tapihianos le recibirán con los brazos abiertos y se desvivirán por que se encuentre a gusto (por supuesto, esperarán de usted cierta reciprocidad, son buenos pero no gilipollas). Olvide, por tanto, las guías hoteleras y consulte la guía telefónica (hace tiempo la policía local informaba a los viajeros de las disponibilidades de alojamiento particular, pero la total ausencia de crímenes obligó al desmantelamiento de las fuerzas de orden público y ya no queda nadie que informe).

Terraza de una típica vivienda de protección oficial

Donde comer

Tapihi Yacht Club

El Tapihi Yatch Club (Embarcadero s/n, Tel. 3) es un coqueto cobertizo donde podrá degustar la sabrosa cocina local y en especial el basilisco a la albahaca. En el embarcadero, bajo el agua, existe una zona reservada para no fumadores. Fundado en 1956 por Jean Pierre Meunier y actualmente regentado por su hijo, Marcel, es un clásico del lugar. En él pasaba sus días Archibald Fenster-Parrish y actualmente expone el último de sus cuadros (que está un tanto desmejorado por exponerse a la intemperie). Dispone de una magnífica carta de vinos y en breve, según nos han asegurado, dispondrá también de los vinos. Precio medio por persona, la voluntad mas IVA (también a voluntad).

La noche en Tapihi

La noche en Tapihi empieza al ponerse el sol y se extiende hasta el amanecer. Es decir, es más o menos como en todas partes. La diversión nocturna está asegurada en Le Neu Perroquet Bléu (Avda. Wassermeier, 3; Tel. 2), un bullicioso local donde los lugareños dan rienda suelta a todas sus ansias de diversión. En su puerta figura un divertido aviso que afirma ‘Hemingway never drank here’. A primera hora los combinados son deliciosos. A última hora, nadie recuerda si lo son. Fundado en 1910 por Thérese Dubois, que echaba de menos los buenos ratos pasados en Le Perroquet Bléu de Marsella, es el centro neurálgico de la movida tapihiana. Cierra todos los martes en que caen en la cuenta de que es martes, cosa poco frecuente. Todos los jueves en que éste se acuerda, actua en directo la figura local Teddy Mars.

Música popular

Toda vez que no hay masas, en Tapihi no hay ídolos de masas. Lo más parecido tal vez sea el fracasado bluesman autóctono Teddy Mars que desde 1964 encabeza las listas de éxitos musicales por no contar con quien le dispute el puesto. Todos sus fracasos son enormemente celebrados en la isla. Teddy Mars declaró en su día a la revista Rolling Stone que el blues es la banda sonora del fracaso y que no puede haber blues exitoso. Tanto su vida como su obra son demasiado interesantes como para que esta breve reseña le pueda hacer justicia por lo que dejo aquí el tema.

Teddy Mars actuando en directo en Le Neu Perroquet Bléu

Visitas culturales

No debe dejar de visitar el Museo de Malas Artes, el único museo del mundo que sólo expone piezas rechazadas por el resto de museos del mundo por su escaso valor. En su sala principal alberga el afamado homenaje que Heriberto Aparicio dedicó a su maestro Archibald Fenster-Parrish cuyas lecciones, es evidente, poco le aprovecharon.

Heriberto Aparicio, Homenaje al maestro, 1979

Alguna información útil para el viajero

Moneda: la moneda local es el Mahara Vedí, pero no se moleste en cambiar dinero. Se usa bien poco. Todo lo más para decorar los ceniceros de barro con que los escolares obsequian a sus madres el día de la madre. Algunos teóricos afirman que en Tapihi hay tal abundancia que nada tiene precio, sólo valor. Otros, por el contrario, sostienen que la población ha conseguido liberarse del consumismo copulsivo y sólo atiende a sus necesidades y deseos básicos y naturales. En todo caso, sea una cosa o la otra, el efecto es el mismo. Cuando se desea consumir algo, basta con cogerlo. La única ganancia que espera un tapihiano es la de amigos.

Clima: En Tapihi se disfruta de un clima inmejorable salvo cuando hace mal tiempo. La temporada de lluvias se extiende durante cuarenta días contados a partir de la fecha que se decide democráticamente en la asamblea bianual. La isla se encuentra en zona de huracanes y tifones pero a lo largo del último siglo todos ellos la esquivaron amablemente y se presume que van a seguir haciéndolo en el futuro.

Insectos: El mosquito local, llamado Kaapu Shito, es muy voraz y agresivo por lo que es recomendable untarse el cuerpo con nata montada con lo que se evitan las picaduras y se añade un cierto aliciente a las relaciones sexuales. La población local ha desarrollado cierta inmunidad a este molesto insecto y no suele verse importunada por el mismo.

Turismo sexual: En Tapihi la prositución no sólo es legal sino que es considerada una actividad muy noble. Lamentablemente, la vida sexual de los lugareños es tan satisfactoria que no queda allí nadie dedicado a tan digno ejercicio por falta de trabajo. Tampoco esto ha supuesto ningún problema toda vez que allí es imposible llegar insatisfecho (véase el apartado ‘Cómo llegar’).