5 de mayo de 2006

Teddy Mars – Cronología (III)

Vida y milagros de un músico fuera de lo común en riguroso orden cronológico

Capítulos anteriores:

Cronología, I. (1965-1967)
Cronología, II. (1968-1969)

1970

En 1970 un lamentable accidente, se cortó con un molinillo de café, le dejó fuera de la circulación por unos meses. Por primera vez desde su llegada a Tapihi aquel año no publicó ningun elepé. Con el tiempo se supo que durante su convalecencia había estado grabando en secreto con algunos de los más conocidos músicos de la isla en la buhardilla del padre Emmanuel. Pronto comenzaron a circular en diversas ediciones piratas de nula calidad hasta que al fin en 1981, Teddy decidió su publicación oficial. Se trata de las archiconocidas Penthouse Tapes, que muestran a Teddy Mars y sus acompañantes en un singular estado de gracia compositiva, pero ya habrá tiempo de hablar de ellas a su debido tiempo, que ahora estamos en 1970.

Durante todo ese año su pasión por Dolores Johnson se fue volviendo cada vez más enfermiza. La situación era casi insostenible. Sostenida a duras penas, quiero decir. Teddy intentó toda clase de cosas para alejar de sí las llamas de la pasión que le consumían. Se matriculó en clases de claqué con nulos resultados. Probó una extraña terapia a base de chicles sin azúcar que le produjo fatiga mandibular pero no consiguió hacerle olvidar a su amor. Desesperado, llegó a intentar batir el record de comer caracoles. Afortunadamente no los había en todo Tapihi en número suficiente para llevar a buen término empresa tan descabellada, cosa que agradecieron tanto los gasterópodos locales como los intestinos del propio Teddy.

Todos estos sinsabores coincidían con su creciente amistad con el padre Emmanuel, del que se había vuelto inseparable pero al que trataba de evitar en todo momento por no coincidir con su secreta amada. Cada vez que ella aparecía con una tarta de queso recien hecha y besaba la coronilla de su amigo, Teddy se deshacía en su interior. Intentó refugiarse en la guitarra, pero resultó demasiado pequeña. Definitivamente 1970 fue para Teddy Mars una larga travesía del desierto, de un desierto cuesta arriba para más señas y que culminaría con una gran explosión. Pero eso tuvo lugar al año siguiente.

1971

Debido al empeño de algunos fans de la Asociación de Sordos Tapihianos, Teddy conoció a otro guitarrista llamado Alan Dunelman. El encuentro se produjo cuando ya había comenzado las sesiones de grabación del que habría de ser su próximo trabajo y ya forma parte de la leyenda marsiana. Ambos reconocieron en el otro a un alma gemela y pasaron un mes encerrados en el estudio grabando sin parar. Para Teddy supuso un cierto alivio ya que así evitaba fortuitos encuentros con Dolores Johnson. Para Alan puede que también lo fuera ya que, si era el alma gemela de Teddy, es lógico suponer que también bebiera los vientos por la misma moza, aunque nunca hubo forma de saberlo.

Con Alan Dunelman era imposible saber nada, ni siquiera en qué idioma hablaba. Sólo Teddy y los camareros de Le Perroquet Bléu parecían entenderse con él. En todo caso, lo cierto es que en todo lo que grabaron resulta imposible distinguir al uno del otro. No hay pieza en la que pueda afirmarse con seguridad que tal o cual frase melódica se debe a Teddy Mars o a Alan Dunelman hasta el punto de que no son pocos los que atribuyen al segundo de ellos todo el mérito del disco que estaba a punto de editarse.

Paula & other distorted love songs, 1971

Y se editó. Llevaba por título Paula and other distorted love songs y es recordado sobre todo por el tema que le da título, Paula, basado en un relato infantil, plagiado del famoso Marcelo Crecepelos, con el que Teddy intentó sobreponerse a la angustia que sentía. Sin embargo, las primeras piezas del disco, aquellas grabadas con anterioridad a la llegada de Dunelman, contienen material mucho más anodino e insustancial. Buen ejemplo de ello es el tema titulado Crosswind, con el que Teddy quería reflejar su sensación de navegar contra el viento (sin éxito ninguno, ni en el reflejo ni en la navegación).

Crosswind (Extracto)

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Muchos críticos han considerado Paula and other distorted love songs la explosión final de Teddy Mars tras largo tiempo de pasión contenida. Probablemente con semejante idea sólo pretendieran excusar en lo posible el pobre resultado final dejando claro que se trata de la obra de un perturbado.

Pero Dolores había empezado a fijarse en Teddy. Por más que éste se esforzaba en ocultar su amor resultaba imposible que ella no se diera cuenta. Cada vez que se le acercaba le salian ronchones por toda la cara, le temblaban las rodillas, babeaba ligeramente y se le acrecentaba un molesto tic nervioso en el ojo izquierdo. Una imagen arrebatadora para cualquier mujer de corazón sensible y, por lo visto, también para Dolores Johnson a pesar de que careciera de él.

Poco a poco durante la promoción de Paula, Dolores fue acercándose cada vez más a Teddy. Al principio intrigada por su nerviosismo, después segura de su enamoramiento. Cuando llegó el concierto de presentación del disco, justo antes de salir al escenario, Teddy no pudo soportarlo más y le confesó que Paula se refería a ella. Se fundieron en un largo abrazo, se juraron amor eterno y se intercambiaron unas estampitas con motivos folklóricos. Aquella noche Teddy tocó su guitarra como nunca lo había hecho, sin que ello quiera decir que lo hiciera bien.

A pesar de las malas lenguas, que siempre han sido muy malas, la relación entre Teddy Mars y el padre Emmanuel no sólo no se resintió por este repentino cambio de pareja, sino que incluso se fortaleció. Podría decirse que la camaradería que siempre les había unido quedó desde ese momento asegurada a prueba de bombas, templada con el acero del afecto y la comprensión. Conservaron y ejercieron su amistad hasta la muerte del padre Emmanuel en 1991.

1972

Una vez alcanzadas las cumbres del amor cualquiera se habría detenido en ellas cuando menos para disfrutarlas un rato. No fue este el caso de Teddy Mars que, rebosante de felicidad, decidió madurar como músico y contrató a un tal Brian Parsons para que le ayudara a lograr el “sonido perfecto”.

El tal Parsons era algo duro de oído y siempre creyó que le habían encargado el “gemido insurrecto”. El equívoco, no obstante, no impidió que Teddy y Brian pasaran largas horas en el estudio de grabación, a veces acompañados del padre Emmanuel, mientras Dolores Johnson se aburría soberanamente bebiendo en Le Neu Perroquet Bléu. Tras su largo encierro con Dunelman, el estudio se había convertido en un verdadero hogar para Teddy, que se resistía a regresar a casa aunque allí le esperara su amor largo tiempo pretendido vistiendo sugerente ropa interior o tal vez ni eso. El hombre es un animal de costumbres y Teddy también lo era. Siempre fue animal y de costumbres. Años después, en la larga entrevista que concedió a la revista Rolling Stone en la que repasaba toda su carrera declararía con alarmante sinceridad que “habían sido tantos meses de obsesión que al final más bien me veía como un cazador cobrando una pieza... No le encontraba sentido... De hecho le veía más sentido a mi situación anterior... No sabría explicarlo... Supongo que me alejé de ella por miedo a descubrir que tanto sufrimiento no estaba justificado... La quería, sí, pero después de tanto tiempo soñando temía una decepción...

Fruto de este periodo monacal es uno de los más curiosos trabajos de Teddy Mars, Dark Side of the Tune, el desesperado intento de un espíritu inmaduro por parecer adulto. Algunos críticos han señalado que si se oye el disco al revés no se escuchan invocaciones satánicas pero la cosa se vuelve algo menos irritante. Son cosas que deben atribuirse a la talla artística de Teddy Mars, que a nadie deja indiferente.

Dark Side of the Tune, 1972

El lanzamiento del disco sufrió ligeros retrasos porque eliminar todos los “gemidos insurrectos” que Parsons había diseminado por toda la mezcla final llevó su tiempo. De hecho alguno se les escapó y puede oirse claramente en la edición final. Pueden encontrar un buen ejemplo en el tema titulado Time isn’t Money, en el que la sentida aunque mediocre introducción de guitarra española se ve completamente arruinada por el absurdo y ridículo “efecto sonoro”.

Time isn’t Money

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Pasados unos meses del lanzamiento del disco las cosas habían cambiado poco. Teddy y Brian seguían encerrados en el estudio y el padre Emmanuel a veces les visitaba. De hecho el único cambio apreciable fue el que se dio en Dolores Johnson, que seguía bebiendo en Le Neu Perroquet Bléu, pero ya no se aburría, cosa de la que pueden dar testimonio los numerosos parroquianos que la gozaron. Nadie espera eternamente por muy de costumbres que sea.

Por otra parte, 1972 marcó el punto culminante de la relación de Teddy Mars con las sustancias adictivas alteradoras del sistema nervioso central. Hacía ya años que no podía pasarse sin chupar varias docenas de sellos de correos al día y su dependencia postal empezaba a afectar a su obra y a la disponibilidad de sellos en el reducido mercado tapihiano. Tan peligrosa adicción se había iniciado en los tiempos de la Asociación de Amigos de los Sellos de Correos que Teddy fundó en 1968 en compañía de Loreto Zuso, se había desarrollado en paralelo a su colaboración con Alan Dunelman y había alcanzado cotas preocupantes durante los largos encierros con Brian Parsons.

Gracias a la mediación de algunos amigos entre los que jugó un papel preponderante el propio padre Emmanuel, Teddy fue ingresado para realizar una cura de desintoxicación. Estrenó así el ala de drogodependencias del Hospital Wassermeier que él mismo había construído y, según declaró después, quedó muy satisfecho de su propia obra. Se cuenta que se pasó todo el tratamiento importunando al personal sanitario con frases como “fíjese qué alicatado, esto no se ve todos los días” o “no verá usted en todo Tapihi unas cañerías como estas”. Durante este periodo Dolores Johnson abandonó Tapihi y despareció de las vidas de Teddy Mars y el padre Emmanuel para siempre. Al parecer recaló en Madagascar donde dirige con éxito una academia de corte y confección.

1973

Superada su adicción postal Teddy se embarcó en la producción del disco que más trabajo le costaría grabar. No en vano se tituló Hardest en clara alusión a las dificultades creativas de una mente acostumbrada a encontrar la inspiración en el anverso del retrato de Thomas Wassermeier que aparece en todos los franqueos postales de Tapihi. Uno de sus temas, A la cama, una ácida crítica al atávico insomnio de los habitantes del sur de la isla molestó en cierta manera sus destinatarios hasta el punto de que un tal Leonardo Esquina se atrevió a contestarle con otra canción, Fui yo a la cama, que tuvo muchísimo más éxito que la de Teddy y ha sido traducida hasta al gallego.

Hardest, 1973

De todas formas Hardest será recordado fundamentalmente por Heart of Coal, su lamento final al comprobar, a su regreso al mundo, que Dolores Johnson se había marchado. La culpa invadió su corazón y algunos otros órganos vitales. El tema evoca precisamente la imagen de un corazón abrasado, del que ya sólo queda un ascua a punto de apagarse. Teddy Mars demostró con él que a cursi tampoco le ganaba nadie. Menudo era y es.

Heart of Coal (Extracto)

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Era de esperar, la intensidad de los últimos años había de traer sus consecuencias y en el caso de Teddy Mars las más de las veces las consecuencias consistían en una nueva condena a trabajos sociales con objeto de resarcir a la población por todas las molestias causadas por su obra. La asamblea se había vuelto condescendiente con el ya no tan joven Teddy pero las indudables calidades del Hospital Wassermeier, que contaba con unas cañerías de primera calidad y unos alicatados que había que verlos, jugaron en su contra. Los tapihianos querían más y fue condenado a construir un museo, el que después se convertiría en el más afamado museo de Tapihi, el Museo de Malas Artes (años después ampliado por Heriberto Aparicio por una condena similar).

(Continúa aquí)

(Una vez más, agradecido, disculpo y exculpo a Jean-Daniel Bercher de todo este desaguisado)