9 de mayo de 2006

Teddy Mars – Cronología (IV)

Vida y milagros de un músico fuera de lo común en riguroso orden cronológico

Capítulos anteriores:

Cronología, I. (1965-1967)
Cronología, II. (1968-1969)
Cronología, III (1970-1973)

1974

1974 nos muestra por fin a un Teddy Mars centrado, maduro, que sabe aprovechar sus traumáticas experiencias pasadas aunque ello no redunde en absoluto en la calidad de sus trabajos musicales. La historia está llena de artistas que alcanzan la madurez y a la inmensa mayoría eso sólo le ha servido para producir obras insulsas y carentes de todo interés. Teddy Mars no fue excepción a esta regla cuando retomó, para titular su siguiente trabajo discográfico, el apodo que le habían puesto en los años sesenta, más por rogarle que se callara que por otra cosa: Quiet Hand.

Quiet hand, 1974

Quiet Hand fue la primera grabación que se hizo en los Farupiti Sound Studios, construidos por iniciativa conjunta de Teddy y el padre Emmanuel con la peregrina excusa de que la lamentable calidad de todos sus trabajos anteriores se debía a las pésimas condiciones en que fueron realizados. En todo caso, los Farupiti Sound Studios contaban con todas las comodidades imaginables y algunos elementos que las figuras de la música moderna consideran indispensables en un estudio de grabación: futbolín, pista de hielo e hipódromo. Muchos han sido los músicos que desde entonces se han arruinado allí apostando hasta la camisa en las carreras de caballos (que, entre nosotros, siempre estaban amañadas).

De forma harto paradójica, Quiet Hand contiene el tema de amor más conocido de Teddy Mars, Wonderful Today. Fue escrito como quien dice de memoria. No había por aquel entonces ninguna mujer en la vida de Teddy. Tan sólo incontables botellines de Tahaada Ale, la cerveza local. Según declaró en Radio Tapihi, Wonderful Today, fue un reto autoimpuesto. Quería saber si era capaz de escribir una canción de amor de forma estrictamente profesional, sin necesidad de estar enamorado. Es obvio que no, que no lo era, pero esas nimiedades a Teddy nunca le han importado mucho.

Wonderful Today (Extracto)

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Por alguna razón que ni los más encumbrados científicos han logrado identificar, Quiet Hand pasa por ser uno de los discos prototípicos de Teddy Mars. Será porque no se parece a ninguno de los anteriores ni a ninguno de los que vendrían después. Tampoco conviene fiarse mucho de los lugares comunes. Teddy Mars nunca lo hizo y no puede decirse que le fuera mal (ni bien, por supuesto). Poco más puede añadirse a este insulso año. Tan sólo que Teddy se dejó barba (bueno, en realidad cuatro pelillos con más pena que gloria).

1975

La llegada a Tapihi del buque mercante Black Queen con un cargamento de gominolas trajo importantes cambios en la vida de Teddy Mars, no tanto por la peculiar mercancía como por la extraña deserción en que se vieron implicados tres miembros de su tripulación que harían muy buenas migas con Teddy. Se trataba de Graham Cosby, David Steel y Stephen Hash, tres rudos hombres de mar con una asombrosa facilidad para la creación de armonías vocales que desperdiciaban a bordo del buque mientras cumplían con sus obligaciones laborales.

Al parecer, Teddy Mars paseaba por el puerto cuando oyó a los tres marineros cantar mientras se ocupaban de las tareas de desestiba y, gratamente sorprendido por el candor de sus voces, les invitó a una ronda. El resto es historia. El capitán, Josef Teodor Achabowski, nacido en Korzeniev, en la Ucrania rusa entonces bajo dominio polaco, viendo la posibilidad de librarse de aquellos tres indeseables, nada más verlos entrar en la taberna ordenó detener los trabajos y raudo puso rumbo a poniente a toda máquina con intención de poner cuanto más mar de por medio entre su persona y aquellos esforzados marinos antes de que se percataran de su huída.

Abandonados así a su suerte, los tres aceptaron la invitación que Teddy les hizo para que se alojaran en su casa. Al margen de los habituales problemillas de convivencia en estos casos (“¿quién se ha comido todos los yogúres?” y cosas así) los cuatro supieron aprovechar aquellos días. “Siempre recordaré aquel tiempo con especial cariño, –declararía Teddy años después– Graham siempre le escondía la dentadura postiza a Stephen, mientras David se dedicaba a imitar a Esther Williams en el estanque. La verdad es que lo pasábamos muy bien”. Dejando aparte tan infantiles distracciones, lo cierto es que encontraron tiempo para grabar un disco que se ha convertido en clásico, Deja Tú.

Deja Tú, 1975

La portada de Deja Tú contiene un bonito homenaje al descubridor de Tapihi e incluye una de las escasas fotografías que se conocen de aquellos primeros días de Thomas Wassermeier en la isla en compañía de su amada Thérese. Curiosamente, el original de esa fotografía no se conserva porque años después alguien la confundió con una postal y se la envió a su anciana tia Agatha escribiendo por detrás “Por aquí hace muy buen tiempo”. Todas las gestiones posteriores para localizar a la tal Agatha y recuperar tan histórica imagen han resultado infructuosas.

Deja Tú tiene mucho del estilo de vida agitanado que Cosby, Steel, Hash y Mars llevaban por entonces. Fue grabado a salto de mata en los lugares más insospechados: los retretes de Le Neu Perroquet Bléu, la sala de fisioterapia de la Residencia para la Tercera Edad o la andanada del tendido cinco de la plaza de toros mientras tenía lugar un extraño espectáculo ciclista. Ninguna de esta grabaciones fue planificada. Los muchachos cargaban con un cuatro pistas en todo momento y a veces se acordaban de pulsar el pequeño botón rojo que decía, en letras mayúsculas, RECORD.

Uno de los momentos más celebrados del disco es el tema Gipsy Queen, grabado en el mercadillo semanal de Tapihi (abierto todos los miércoles de 10 a 16 horas) el día en que los cuatro músicos habían decidido renovar su ropa interior. No está de más recordar que los calzoncillos que pueden encontrarse en Tapihi se cuentan entre los más apreciados del mundo y además, si uno compra media docena, le regalan a uno un melón que en nada desmerece de los de Villaconejos. El caso es que andaban discutiendo sobre si era mejor un estampado con ositos o bien otro con florecillas silvestres cuando el público allí congregado se puso a jalearles para que amenizaran sus compras con alguna pieza alegre y desenfadada. No supieron decir que no y pasó lo que pasó.

Gipsy Queen (Extracto)

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A juicio de la crítica más benevolente Deja Tú incluye algunas de las mayores torpezas de toda la carrera musical de Teddy Mars, cosa que fue especialmente bien recibida en la asamblea tapihiana donde acababa de plantearse la necesidad de construir un Centro de Altos Estudidos Filológicos consagrado a la investigación de la extensa obra de Jesper Henning-Olsen. No hace falta decir sobre qué manos recayó el encargo.

Tras analizar friamente las críticas recibidas, Graham, David y Stephen comprendieron que su única redención posible pasaba por alejarse en lo posible de Teddy Mars aunque ello significara abandonar Tapihi. Actualmente trabajan como animadores en un hotel de Acapulco a pesar de su edad, muy poco adecuada para tales menesteres.

1976

A causa de la aparición de unas goteras en su cabaña, Teddy Mars se vió obligado a residir durante tres meses en el Hotel Tapihi Excelsior cuyas bondades son de sobra conocidas y no es necesario reseñar aquí. Sin embargo, Teddy no fue capaz de disfrutarlas y su estancia se convirtió más bien en un infierno surrealista. Fruto de sus curiosas experiencias en el hotel fue su siguiente grabación, Hotel Tapihi, recordado sobre todo por el tema que le da título y que narra, en clave épica, sus múltiples e infructuosos intentos por encontrar la salida del hotel.

Hotel Tapihi, 1976

A pesar de que a dia de hoy casi todos creen que la historia es falsa, lo cierto es que todo ocurrió tal y como Teddy lo cuenta en sus canciones. Pasó los tres meses sin salir del hotel porque no supo encontrar la salida. Sólo cuando los empleados que había contratado para reparar las goteras fueron a buscarle consiguió abandonar sus instalaciones.

El periódico del día en que entró en el hotel daba cuenta de la llegada de un gran banco de calamares a las costas de Tapihi. En vista de que no salió del hotel en tres meses, releyó aquel periódico tantas ocasiones que empezó a ver calamares por todas partes. Semejante desequilibrio mental inspiraría otro de los más célebres temas de Hotel Tapihi, el que lleva por título New Squid in Town.

De todas formas, no hay ninguna duda de que la historia más rocambolesca de todas las que ocurrieron durante su estancia hotelera fue aquella en la que Teddy, incapaz de salir del hotel, tampoco pudo regresar a su habitación. Pasó dos días recorriendo pasillos y golpeando puertas hasta que al fin dio con la suya (la reconoció porque se había dejado el periódico del calamar encima de la cama). La angustia sentida en tal situación hubo de ser mucho mayor que la que refleja el tema que le dedicó, Knockin’ on Seven Doors.

Para la grabación de Knockin’ On Seven Doors Teddy tuvo claro que necesitaba de un coro de dementes y desequilibrados. Por desgracia, en Tapihi las enfermedades mentales son inexistentes y hubo que mover Roma con Santiago para traer unos cuantos descerebrados de los manicomios extranjeros más cercanos. Se dice, aunque no se sabe a ciencia cierta, que Teddy se cuenta entre los majaderos que cantan la deleznable letra de la canción. Sea o no verdad el resultado es escalofriante.

Knockin' on seven doors

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Knockin’ On Seven Doors permite también apreciar las limitaciones de Teddy con la técnica de la Slide Guitar. Gracias a ellas consigue, cuando se calla, que el oyente disfrute de una sensación de alivio difícil de describir. Tal vez fuera lo que Teddy pretendió, detallar al máximo una bajada a los infiernos.


(El relato de este intenso año de 1976 continúa aquí. El amor estaba a punto de volver a llamar a su puerta).

(Insisto, Jean Daniel no tiene la culpa de esto)