22 de junio de 2006

Laberinto browniano y caótico

Introducción

La conveniencia de ordenar las ideas antes de escribir es lugar común. Tan común que suele darse por sentada, como tantas otras cosas de las que, en verdad, no tenemos constancia fehaciente. Me propongo hoy cuestionar semejante verdad arrancando este texto sin orden ni ordenación aunque, como siempre, con ordinariez y ordenador. Les ruego lo lean sin orden, es decir, que vayan tomando las bifurcaciones que en forma de enlaces he diseminado por todo el texto para lograr una versión personalizada completamente caótica.

Uno

Dice el irredento erotómano de cabecera de este humilde rincón que “hay poca producción por aquí”. No seré yo quien le contradiga por no entrar en polémicas que no llevan a ninguna parte.

(Si quiere seguir con el asunto de la‘producción’ pulse aquí. Si le interesan las polémicas estériles pulse aquí. Si no le interesa ninguna de las dos cosas, pulse aquí)

Dos

Me permitiré, no obstante, algun matiz al expresar mis dudas sobre qué cosa pueda ser esa que llaman “producción”, palabro que siempre me ha tenido de lo más intrigado. Sólo desde un punto de vista muy estrecho puede llamarse “producir” al “escribir”.

(Si desea continuar con el tema de la “producción escrita” pulse aquí. Si le preocupa qué demonios es la “producción” en general pulse aquí. Si le da completamente igual, pulse aquí)

Tres

Recuerdo a cierto profesor de una escuela de negocios (no se alarmen, jamás he estado en ninguna) que solía repetir que lo suyo era “producir”. A tenor de lo que hacía, uno diría que “producir” consiste en tocarse las pelotas, rascarse los cojones o cualquier otra frase malsonante de similar enjundia. En todo caso, su “lema” se basaba en una frecuente confusión entre, en el caso de los textos, escribir y vender lo escrito (por cierto, visiten a JJ King, que como yo, también vende libros, pero yo no he venido aquí a hablar de mi libro).

(Si cree que esto debe seguir entrando a saco en las relaciones entre la escritura y el mercado pulse aquí. Si le interesa más la idea de “producir sin esfuerzo”, pulse aquí. Si le es indiferente, pulse aquí)

Cuatro

Escritor no es el que escribe sino el que vende lo que escribe (pero yo no he venido aquí a hablar de mi libro). Casi nadie sabe por qué escribe pero todos saben por qué venden. Si no lo tienen claro se lo digo yo: por dinero, el vil metal que todo lo corrompe (pero hay que ver la de satisfacciones que trae a cambio). Un economista lo tiene claro: el escritor “produce” cada vez que vende un libro.

(Si quiere seguir por la idea de producción de los economistas, pulse aquí. Si prefiere saber más sobre las satisfacciones que proporciona la riqueza, pulse aquí. Si no es capaz de concentrarse en esto, pulse aquí)

Cinco

Al parecer de los señores académicos, ‘producir’ puede ser muchas cosas. Desde ‘engendrar obras del entendimiento’ (cosa descartable aquí por falta de esto último en el autor de este blog); pasando por ‘elaborar cosas útiles’ (término en nada aplicable al resultado de mis desvelos, por supuesto), hasta ‘crear cosas o servicios con valor económico’ (lo que tampoco parece muy atinado a tenor de las ventas de esos textos que tienen arriba a la derecha, pero yo no he venido aquí a hablar de mi libro). Tirando de diccionario está claro que sí, que hay “poca producción” por aquí, ya que faltan el entendimiento, la utilidad y el valor económico.

(Si desea ahondar en el asunto del entendimiento pulse aquí. Si le preocupa más la utilidad, pulse aquí. Si considera primordial el valor económico, pulse aquí. Si le trae al pairo, pulse aquí)

Seis

Mucho han cambiado las cosas desde que David Hume condujera su “Investigación sobre el entendimiento humano”. A día de hoy, sólo “entienden” los homosexuales, y de forma limitada a sus inclinaciones. Tal vez sea cosa del sistema educativo aunque mucho me temo que más bien es el sistema educativo que tenemos la consecuencia de la falta de entendimiento.

(Si le atrae el asunto de la homosexualidad, pulse aquí. Si le preocupa la evolución del sistema educativo, pulse aquí. Si desea continuar con una reflexión filosófica pulse aquí. Si es feliz sin preocuparse de estas cosas, pulse aquí)

Siete

Don Eduardo Torres, muy a su pesar ilustre mentor de estas páginas, tenía ideas muy certeras sobre la homosexualidad:

Es un hecho cierto que fuera del homosexualismo la mayor parte de las personas se pierden muchos placeres que sería prolijo enumerar; pero también que se evitan muchas molestias.

Lo que no quita, por supuesto, que semejante afirmación sea también aplicable a los heterosexuales. La diferencia, claro está, es que la homosexualidad es antinatural. El gran Perich lo dejó claro: la prueba está en que cuando se da un caso de homosexualidad entre los animales, es antinatural.

(Si le preocupa el debate sobre lo que es o no “natural” pulse aquí. Si prefiere seguir disfrutando del genio de don Eduardo Torres pulse aquí. Si ya está harto de todo esto, pulse aquí)

Ocho

Los habituales de estas páginas ya tiene una idea clara sobre qué puede esperarse del sistema educativo en los próximos años gracias a Angus Floridablanca, ilustre viajero del tiempo que ya ha vuelto a sus días completamente descorazonado. Muchas han sido las cosas que me ha contado durante estos días y no deja de ser sorprendente la enorme cantidad de avances por venir a pesar del desastre perpetuo en que se han convertido las aulas.

(Si quiere conocer más revelaciones de Angus Floridablanca, pulse aquí. Si quiere conocer las razones de su descorazonamiento pulse aquí. Si prefiere no saber, pulse aquí)

Nueve

Se dice, tal vez con razón, que Alemania es el país de la filosofía. Estarán conmigo en que de ser esto así “Alemania” resulta un nombre de lo menos apropiado. Sugiere antes un país de regantes que de pensadores. Sería mucho mejor que intercambiara su nombre con Honduras dejando claro, de una vez por todas, su preponderante papel en el desarrollo de la reflexión especulativa. No hay nada mejor que llamar a las cosas por su nombre siempre que éste las nombre de forma adecuada a su ser.

(Si le interesa el “ser de las cosas” pulse aquí. Si de Alemania sólo le interesa el mundial de fútbol pulse aquí. Si empieza a pensar que se ha equivocado al entrar en este blog, pulse aquí)

Diez

Entre las maravillas que esconde nuestro diccionario se encuentra la definición de “discusion bizantina” que es aquella “baldía, intempestiva o demasiado sutil”. No veo fácil que una discusión pueda ser esas tres cosas a la vez aunque, desde luego, es frecuente que se reúnan dos de las tres (enciendan en televisor para convencerse).

(Si le interesan las discusiones baldías pulse aquí. Si le preocupan las discusiones intempestivas, pulse aquí. Si le tiran más las sutilezas, pulse aquí. Si prefiere no discutir, pulse aquí)

Once

Si está leyendo este párrafo, al que no enlaza ningún otro, es que no me ha hecho caso y ha pretendido “hacer trampas” leyendo esto de forma ordenada. Como castigo, pulse aquí para volver al principio. Pillín.

Doce

Algún parroquiano sabrá que he dedicado unos cuantos años al análisis económico (no es para tanto, hay profesiones más indignas, pocas, pero las hay), durante los cuales me he visto obligado a enfrentarme profesionalmente a ese término tan extraño, la producción. Si el diccionario ya sirve de poca ayuda, con la biblia de estas cosas, el Sistema Europeo de Cuentas la cosa se vuelve aún peor (la Unión Europea es una institución especializada en sembrar mayor confusión a base de añadir palabras con ánimo aclaratorio). Nos dice el sacrosanto texto lo siguiente: La producción es una actividad realizada bajo en control y la responsabilidad de una unidad institucional que utiliza mano de obra, capital y bienes y servicios, para producir otros bienes y servicios (Sistema Europeo de Cuentas, SEC/95, 3.07). Ya me dirán si esto les aclara algo (“producción es la actividad de producir”, ¡bravo!). Los propios señores europeos son conscientes de no haber dicho nada. Por eso dedican las siguientes dos páginas del manual a explicar lo que es y lo que no es producción. Sabemos así, por ejemplo que la producción no incluye los servicios domésticos y personales que se producen y consumen en el mismo hogar con excepción de los producidos por personal doméstico remunerado. En otras palabras, si usted se hace la cama, no produce nada, pero si se la hace una asistenta, entonces sí.

Tal vez por eso Arthur Pigou afirmó que un hombre que se case con su asistenta contribuye a disminuir el PIB de su país. Desde luego, Pigou no se casó jamás. Suele explicarse esto señalando su homosexualidad, aunque tal vez le preocupara el efecto de su posible matrimonio sobre las macromagnitudes económicas.

(Si le interesa una reflexión sobre la homosexualidad, pulse aquí. Si le interesa una reflexión sobre la dialéctica y el matrimonio pulse aquí. Si le parece que discutir cualquiera de los dos asuntos anteriores es profundamente bizantino pulse aquí. Si nada de esto le interesa pulse aquí)

Trece

Sin género de dudas, el rey de la discusión sutil es John Duns Escoto. No en vano fue apodado Doctor Subtilis por afirmar cosas como que ser es existir y viceversa, lo que viene a aclarar de una vez por todas que no se puede ser sin existir ni existir sin ser, lo que no quita que existan las esencias que permiten que las cosas sean, esto es, existan, aunque las esencias no sean, pero existan o viceversa. Sutil pero muy revelador.

(Si quiere seguir por el sendero filosófico pulse aquí. Si quiere huir de él, pulse aquí. Si quiere huir de todo, pulse aquí)

Catorce

La discusión intempestiva está dominada por el fútbol y la política, campos del saber que acaparan la “inoportunidad argumentativa” hasta el punto de convertir las discusiones sobre cualquier otra cosa (con excepción de la “prensa rosa”) en ejemplos de razonamiento, oratoria y retórica.

(Si le interesa el fútbol, pulse aquí. Si le interesa la política, pulse aquí. Si pasa de todo, pulse aquí)

Quince

Ha bastado que se tuerzan un poco las cosas en un partido de fútbol (no sé si saben que hay un campeonato en marcha) para que vuelvan a asomar las peores atavismos patrios. Sí, se ha vuelto hablar de ‘casta’, de ‘furia’ y no sé cuantas memeces más. No sería mala cosa que nos dejáramos ya de ‘castas’ para preocuparnos por las cosas mismas. ¿Se imaginan trasladar la cosa, por poner un ejemplo, a una operación quirúrgica? El cirujano se vió en dificultades ante la parada cardio-respiratoria del paciente pero entonces salió a relucir su casta y supo resolver la situación eliminando de raíz toda posible demanda contra él. No sé ustedes pero a la hora de subirme a un avión prefiero que el ingeniero aeronáutico que lo diseñó fuera un buen profesional aunque con poca “casta”. No veo por qué se le debe exigir a un futbolista otra cosa que no sea profesionalidad, como a cualquier otro hijo de vecino.

(Si le interesa el asunto de los encastes pulse aquí. Si está interesado en los eventos deportivos internacionales pulse aquí. Si todo esto le importa un pimiento, pulse aquí)

Dieciséis

Pues sí. Al parecer hay un campeonato mundial de fútbol en marcha y seguro que pueden seguirlo con más aprovechamiento en otros lugares. A mí, de todas formas, lo que me asombra es por qué hay que difrazar de “campeonato” semejante festival publicitario.

De un tiempo a esta parte no hay evento cultural o deportivo que no tenga patrocinadores “oficiales”. No debería de extrañarme, por tanto, que el campeonato abierto de tenis de Francia conocido como Torneo Roland Garros haya contado con un “óptico oficial”, cierto francés cuyo apellido (marca registrada) siempre me ha recordado la palabra “flou”, que significa “borroso”. No sé yo para qué leches necesita un torneo de tenis un “óptico oficial”. ¿Se corre acaso el riesgo de un repentino agravamiento de la miopía de los jugadores? ¿Tal vez pondrán gafas a los jueces de línea que cometan demasiados errores? Y ya puestos, ¿por qué no hay un decorador de interiores oficial? ¿No sería más útil un fontanero oficial? ¿Tendría mucho trabajo un Arzobispo oficial?

Al parecer, esto de la oficialidad está de moda. Por eso el actual Campeonato Mundial de Fútbol cuenta con una cerveza oficial (muy parecida a hacer el amor en una canoa, según Monty Python) que ha ofendido a los participantes islámicos y hasta una hamburguesa oficial de impropio nombre escocés. Por haber hay hasta un buscador oficial cuyo nombre recuerda el retrato de las miserias humanas que debemos a Jonathan Swift.

En términos económicos la cosa está clara. Lo que los futbolistas hacen es producir servicios publicitarios. El resto es humo.

(Si le intriga el concepto de “producción de servicios” pulse aquí. Si prefiere la “producción” de Jonathan Swift, pulse aquí. Si ya se está cansando, pulse aquí)

Diecisiete

Tal vez el descubrimiento más inquietante de todos los por venir que Angus ha tenido a bien revelarme sea el que se deberá a Julius Martín-Gala un eminente matemático que revolucionará el conjunto de las ciencias al comprobar que los teoremas matemáticos son seres vivos. Si no se ha sabido antes es porque las vidas de éstos son tan largas que prácticamente no ha habido ocasión de observar el nacimiento o muerte de ninguno de ellos.

Este crucial descubrimiento proporciona, entre otras cosas, una definición operativa de la idea de verdad: decimos que un teorema es verdad cuando está vivo y que es falso cuando está muerto. Además, las matemáticas pasan a ser una rama de la biología y la obra de Platón exige una reinterpretación urgente.

(Si quiere continuar con otras verdades, pulse aquí. Si prefiere falsedades, pulse aquí. Si empieza a impacientarse, pulse aquí)

Dieciocho

Uno en su inocencia, siempre pensó que lo de los encastes era cosa de ganaderos taurinos e hindúes. Hubo de llegar cierto partido nacionalista para ampliar el concepto y regular la pureza de sangre y raza de todo bicho viviente en su territorio. La cosa, de todas formas, todavía está en fase embrionaria. Que yo sepa, todavía no se ha tipificado la mosca autóctona (que me da a mí que será la famosa mosca cojonera).

(Si quiere saber de más iniciativas de tan ínclito partido político, pulse aquí. Si le interesa la entomología cultural, pulse aquí. Si ya se está cagando en mi padre pulse aquí)

Diecinueve

Muchos consideran que se puede “producir” casi sin esfuerzo, el Partido de Dios y la Ley Vieja entre ellos. Por eso proponen que los “elogios” a los partidos políticos se consideren “donativos en especie”. No es mala idea siempre y cuando en justa reciprocidad los agravios, insultos y ofensas se consideren “saqueos en especie”. La aplicación práctica de esta idea puede traernos situaciones de lo más jugosas.

(Si tiene interés por ahondar en las consecuencias de esta ocurrrencia pulse aquí. Si prefiere continuar con otros ejemplos del humor patrio pulse aquí. Si ya ha tenido suficiente, pulse aquí)

Veinte

¿Se imaginan a los adversarios políticos deshaciéndose en elogios hacia sus contrarios para desequilibrar sus cuentas? ¿No les parece una idea de lo más atractiva? Sin embargo, lo que me parece de mayor interés es que sería necesario crear un cuerpo de “valoradores de elogios” para el que me postulo desde este mismo momento. Que el señor Rajoy dice que el señor Zapatero es un gran estadista, pues hala, seis mil euros (si lo dice el señor Zaplana, sólo serían tres mil). Que el señor Blanco dice que el señor Acebes es un genio de la política, otros seis mil euros (si lo dice el señor Caldera habría que considerarlo ‘saqueo’). Que el señor Llamazares declara que el señor Gallardón es un maestro del razonamiento, pues se le da un terrón de azucar.

No sé si se han parado a pensar en las dificultades de valorar lo que no se vende en el mercado. Es cosa que se hace más habitualmente de lo que creen. Por ejemplo, muchos se llenan la boca hablando del tan traído PIB sin pararse a pensar que una buena parte de ese PIB se valora de forma convencional. ¿Cuál es la producción de los millones de funcionarios que hay en España? Alguno, demagogo él, dirá que ninguna. El criterio comúnmente aceptado es que esa producción “vale” lo que “cuesta”. Así que el que quiera elevar el PIB no tiene más que subir el sueldo de los funcionarios o pagar el doble por las mismas cosas. Total, el objetivo nunca es mejorar las condiciones de vida de la gente sino afectar a una serie de numerillos idealizados.

(Si sigue interesado en los procedimientos de valoración de la producción, pulse aquí. Si prefiere seguir con la idealización de los números, pulse aquí. Si no ve forma de salir de aquí, pulse aquí)

Veintiuno

Me llena de asombro desde hace tiempo la reiterada propuesta del sector antitabaquista de eliminar el precio del tabaco en el cálculo del IPC. Al parecer, al juicio de estos señores, el objetivo de la política económica no es controlar los precios sino el IPC. ¿Qué mas da que los precios suban si el IPC no lo hace? Ya están a un paso de la solución definitiva: eliminar también el precio de la vivienda y el de los hidrocarburos. Qué fácil era y lo que nos ha costado enterarnos.

(Si cree que las cosas son tan fáciles, pulse aquí. Si las cree difíciles, pulse aquí. Si directamente no cree, pulse aquí).

Veintidós

La iglesia católica, innovadora donde las haya a pesar de lo que muchos creen, nos trajo hace un tiempo una inusitada idea de “naturaleza” que nunca ha sido valorada en su justa medida. La cosa vino de una curiosa distinción entre los métodos de anticoncepción “naturales” y “antinaturales”. Un condón es, a todas luces, antinatural (a pesar de que si uno pasea por el campo, cada vez encuentra más condones tirados por ahí). Sin embargo llevar un registro exhaustivo de las menstruaciones en una libreta en la que se detalla a diario la temperatura basal (tomada siempre en las mismas condiciones) es de lo más natural. Cualquiera que haya visto un documental de National Geographic sabrá que es algo habitual en muchas especies animales.

(Para una interesante idea sobre la iglesia pulse aquí. Para seguir con el asunto de la anticoncepción pulse aquí. Para escapar de este suplicio pulse aquí)

Veintitrés

Don Eduardo Torres dejó escrito en una carta a José Revueltas que “las ideas que Cristo nos legó son tan buenas que hubo necesidad de crear toda la organización de la Iglesia para combatirlas”. Da la impresión, sin embargo, de que las malas ideas no necesitan que nadie las combata. Florecen y triunfan de forma natural.

(Para conocer una estupidez económico-tabáquica pulse aquí. Para conocer una estupidez económico-política pulse aquí. Para ser más feliz, pulse aquí)

Veinticuatro

Durante muchos años se ha creído que el único anticonceptivo eficaz era el conocido como “método de la aspirina”. Se lo resumo para el que no lo conozca: se trata de que la mujer sostenga una aspirina entre sus rodillas. Mientras ésta no caiga, puede considerarse a salvo. Ignoro si este método es natural o antinatural pero, se lo aseguro, es muy divertido.

Puedo decirles, no obstante, que he comprobado de forma experimental la inutilidad de este método. Con voluntad y perseverancia es posible engendrar una criatura sin dejar care la aspirina. Tendrán que creerme porque carezco de pruebas gráficas (que no sería apropiado traer aquí). Y es que la vida está llena de ideas que damos por ciertas sin habernos molestado en comprobarlas.

(Si quiere conocer una interesante definición de lo que es verdad pulse aquí. Para seguir con el asunto de las ideas que damos por ciertas sin serlo, pulse aquí. Para huir despavorido, pulse aquí)

Veinticinco

El Perich declaró con su habitual perspicacia que la verdadera felicidad no se compra con dinero pero que la que sí se compra, que no es la verdadera, da mucho mejor resultado. Yo quisiera saber si llevaba razón (y eso que no he venido a hablar de mi libro) pero no hay manera. Supongo que es consecuencia de mi afición filosófica, que poco o nada trae; o de mi afición por el caos, que más bien es inclinación.

(Si le da por la filosofía, pulse aquí. Si le da por el caos, pulse aquí. Si no le da, pulse aquí)

Veintiseis

Poco sé de utilidades. Los de mi quinta apostábamos más por la inutilidad para librarnos del servicio militar con la prometedora convicción de que si uno resultaba inútil para la mili es que sería útil para cualquier otra cosa. El tiempo, devorador de todas las cosas, sobre todo de las convicciones, ya se la ha llevado a su museo de las majaderías humanas.

(Para conocer otras convicciones arrolladas por el tiempo, pulse aquí. Para seguir con el ejército, pulse aquí. Para terminar de una vez por todas, pulse aquí).

Veintisiete

Don Alirio Gutiérrez dijo una vez que en el ejército se premia más el valor que el valer. Es cosa extensible a otras muchas instituciones e incluso a los blogs. De hecho, ésta y no otra es la razón del descorazonamiento de Angus Floridablanca cuya tesis sobre blogs y literatura jamás verá la luz. Él mismo me dijo que sería como escribir sobre la dialéctica entre el culo y las temporas.

Esto de la dialéctica es como un matrimonio mal avenido. Supongo que por eso don Alirio insistía en preguntar a aquellos que declaran a grandes voces que no se casan con nadie qué les hace suponer que alguien quiera casarse con ellos. Hasta hoy no ha obtenido respuesta. Pero eso sólo le pasa por hacer preguntas.

(Si quiere más preguntas, pulse aquí. Si quiere respuestas, pulse aquí. Si quiere saltar a otra cosa, puse aquí)

Veintiocho

De entre la vasta producción de Jonathan Swift tal vez deba destacarse su Humilde Propuesta para acabar con el hambre en Irlanda. Consiste simplemente en que los padres se coman a sus hijos, con lo que no sólo se acaba con el hambre sino con buena parte de los hambrientos. Ya quisiéramos que nuestros actuales políticos tuvieran ideas tan efectivas.

(Si quiere seguir con propuestas de políticos pulse aquí. Si le ha entrado hambre, pulse aquí)

Veintinueve

Ya hicimos en su día aquí un elogio de la mosca como homenaje a don Tito y no creo que necesite abundar en ello. Sin embargo, dejamos de lado la figura del moscón que es su contrapartida diabólica que el DRAE define como el Hombre pesado y molesto, especialmente en sus pretensiones amorosas.

(Si cree que esta definición se refiere al futbolista Ronaldo pulse aquí. Si cree que se refiere a Josu Jon Imaz, pulse aquí. Si no sabe a quién se refiere, pulse aquí)

Treinta

¿Por qué no salta de una vez al final de este texto?

Final

¡Enhorabuena! ¡Ha llegado usted al final de este texto!