4 de junio de 2006

Teddy Mars – Cronología (VI)

Vida y milagros de un músico fuera de lo común en riguroso orden cronológico

Capítulos anteriores:

Cronología, I. (1965-1967)
Cronología, II. (1968-1969)

Cronología, III (1970-1973)
Cronología, IV (1974-1976)
Cronología, V (1976-1978)

1979

Como resultado de las críticas a Tostón y de forma añadida a la ya tradicional condena a trabajos sociales, Teddy Mars decidió imponerse la penitencia de dejar de comer durante una semana. Lejos estaba de imaginar las importantes consecuencias de su decisión. Llevaba dos días sin probar bocado cuando su estómago comenzó a rugir de una forma hasta entonces desconocida. Se cuenta, aunque no conviene creérselo a piés juntillas, que fueron aquellos fragores intestinales los que proporcionaron a Teddy el tema principal del que habría de ser su siguiente trabajo, Roaring and Empty, un alegato visceral contra el hambre que fue muy poco comprendido entre otras cosas porque resultaba totalmente incomprensible.

Roaring and Empty, 1979

Como quiera que fuese, las interpretaciones de Teddy en Roaring and Empty destilan una sinceridad sobrecogedora. Se nota que estaba hambriento, desfallecido, al borde del desmayo, incapaz de sostener la guitarra (al parecer los últimos temas los grabó tumbado). Destaca entre ellos Hungry Man, que cierra el disco y por poco cierra su carrera. Fue grabado directamente en la camilla que iba a trasladarlo al Hospital Wassermeier inmediatamente después de ejecutar el último acorde.

Hungry Man (Extracto)

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Durante la convalecencia de Teddy sobrevino el fallecimiento de Archibald Fenster-Parrish. Tal vez otro gallo hubiera cantado si Teddy hubiera estado en condiciones de apoyar a Marianne en tan difíciles momentos, pero no pudo ser. Andaba con una sonda (de calibre inapropiado, lo que tendría graves consecuencias sobre su voz en los años subsiguientes) por la que se le suministraba basilisco triturado para garantizar el necesario aporte de nutrientes, y era incapaz de hablar.

1980

1980 fue declarado en Tapihi como año de luto oficioso por la muerte del pintor, lo que no era más que una forma de hablar porque en Tapihi lo único negro que había era unos cuantos habitantes y el futuro de Teddy Mars. La sempiterna sonrisa de los tapihianos fue temporalmente sustituída por una grave expresión. Diríase que la felicidad habitual en la isla había tomado vacaciones.

Aquella desazón reinante en Tapihi, que no acababa de asumir la muerte de su principal benefactor, empujó a Teddy a la composición de su famoso Réquiem. Teddy Mars no tenía formación clásica y al abordar una partitura orquestal no consideró necesario informarse o documentarse lo más mínimo. La inevitable consecuencia de esto fue que todos los intrumentos, sin excepción, están fuera de tesitura y el Réquiem jamás ha podido ser interpretado. Todavía se utiliza esta obra en las escuelas y conservatorios de todo el mundo para ilustrar a los alumnos sobre cómo no debe componerse una obra musical. No está de más señalar que, aunque parezca imposible, hasta el triángulo está fuera de tesitura.

Tal vez si Marianne hubiera podido escuchar el sentido homenaje de Teddy habría cambiado de opinión, pero lo cierto es que creía que ya nada le ataba a aquella isla que había simbolizado el paraíso a lo largo de su vida y resolvió marcharse para terminar sus estudios de Historia del Arte.

1981

Tras su ruptura con Marianne, Teddy produjo No rasca, un disco cuyo tema central es la decepción. Tal vez lo mejor sea recurrir a aquella entrevista para Rolling Stone que ya he citado otras veces: Por aquel entonces yo solía componer en la playa y a veces los mosquitos se empeñaban en hacerme la vida imposible. Encontré entonces lo que creí sería la solución definitiva, un espantamoscas con rascador incorporado que vi en un catálogo de venta por correspondencia. Cuál no sería mi decepción cuando meses después recibí el paquete y comprobé que aquel artilugio ni espantaba ni rascaba. Había sido objeto de una vulgar estafa. Pensé en demandar a la compañía pero Waldo Lanas, el único abogado de Tapihi y que vive de la caridad pública, me convenció de lo contrario asegurándome que, según la lógica legal, de la palabra “espantamoscas” no cabe deducir que un artefacto espante moscas y el pleito estaba perdido de antemano. Entonces me invadió una profunda melancolía y sólo se me ocurrió encerrarme con un cuatro pistas...


No rasca, 1981

En efecto, el 21 de junio de 1981 Teddy Mars se instaló en un refugio abandonado en las faldas del volcán Farupiti en completa soledad. Tan sólo se acompañó de la vieja guitarra con la que había aparecido aquel lejano día de noviembre de 1965, una grabadora de fabricación soviética en pésimo estado de conservación, dos o tres armónicas, siete números atrasados de las Selecciones del Reader’s Digest y un tubo de laxantes. En esas extremas condiciones grabó todo el contenido del disco y luego descendió cual Moisés con las tablas de la ley.

No rasca (Extracto)

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Naturalmente, no encontró becerro de oro alguno. De hecho nadie le hizo mucho caso hasta que se estrenó en Radio Tapihi el 3 de septiembre de ese mismo año. Nada más comenzar a sonar, la centralita telefónica empezó a echar humo. No había llamado nadie pero la cosa no era de extrañar, había sido instalada en 1934 y no estaba para muchos trotes. Gracias a esta avería no se recibió ninguna queja durante la emisión y el disco, por primera vez en la carrera de Teddy Mars, se emitió completo. Como era de suponer, la condena fue esta vez mucho más severa por esta razón. La construcción del Estadio Olímpico de Tapihi le tuvo ocupado durante unos cuantos meses aunque no tantos como el Gran Teatro de la Ópera cuya fachada plateresca aún despierta la admiración de propios y extraños.

Hacia fin de año vio la luz la edición autorizada de las grabaciones que Teddy había realizado durante su convalecencia de 1970. Las conocidas como Penthouse Tapes por haber sido grabadas en la buhardilla del padre Emmanuel.

The Penthouse Tapes, 1981

Sin duda, el principal efecto de la publicación de este disco fue la confirmación de algo que ya se tenía más que asumido, que en más de quince años Teddy no había logrado evolucionar nada. Su sonido seguía siendo plano, chato. Su inspiración continuaba extraviada. Casi no se aprecia diferencia entre estas antiguas grabaciones y las que Teddy acababa de hacer. A pesar de todo, las Penthouse Tapes fueron un éxito de ventas porque cierta Asociación Cultural de Wisconsin encargó todos los ejemplares con objeto de evitar que fueran oídas por menores de edad.

Probablemente sea Million Dollar Cash el máximo exponente de lo que puede encontrarse en semejante colección de viejas grabaciones, un anodino blues que no aporta gran cosa a los anales del género. El título, según se cuenta, se le ocurrió el día en que Teddy Mars descubrió lo que era el dinero. Naturalmente, en Tapihi existe el dinero, pero prácticamente no se usa para nada y Teddy no había tenido ocasión de saber lo que era. Quedó inmediatamente fascinado por que el resto del mundo fuera capaz de dedicar su vida a algo que tan sólo prometía cosas y no a las cosas mismas.

Million Dollar Cash (Extracto)

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En aquellos días, Teddy sufrió una grave crisis religiosa. Habida cuenta de lo mal vistas que están las religiones en Tapihi, la cosa tuvo su importancia. Teddy se empeñó en hacerse religioso y practicar aquello de amar a sus semejantes. Pasó todo un mes en infructuosa busca de alguien que se asemejase a él con intención de amarle. Hay que reconocer que se había impuesto una tarea imposible. No hay, ni ha habido nunca, nadie semejante a Teddy Mars


(Para su desgracia, esta historia continuará. Aún faltan dos capìtulos)
(Y, por supuesto, Jeanda sigue libre de culpa)