20 de febrero de 2007

Crítica audiovisual

Mientras los ejecutivos de KundaTube y TapihiTV prosiguen sus negociaciones para poner en marcha el segundo canal televisivo de Tapihi, el señor Kundabuffer ha tenido tiempo de presentarnos su última creación audiovisual. Creación que es más bien recreación de un personaje que le obsesiona desde hace tiempo.

No es momento ahora de glosar aquí las virtudes de este intenso documental. Es cierto que bien poco es lo que sabemos sobre Fortino Samano y eso poco lo aprovecha el autor con inteligencia y acierto. Es evidente el abrumador trabajo de documentación que hay detrás de este documental. Es cosa fuera de toda discusión. Pero el señor Kundabuffer se ha adentrado además por una senda especulativa algo más arriesgada al proponernos que la prontitud de la captura y ejecución de Fortina Samano explican la inexistencia de camisetas con su imagen.

Yo creo haberlas visto alguna vez. De fallarme la memoria y no ser cierto esto último, me parece que al menos estarán de acuerdo en que ya casi no queda cosa en el mundo si su camiseta correspondiente. La industria textil es hoy en día uno de los más poderosos editores de nuestro tiempo, capaz de poner al alcance de cualquiera los textos, ideas e imágenes más insospechadas convertidas, eso sí, en nimiedades irrelevantes. Así que, mucho me temo, bastará el más que probable éxito de este documental para que nos veamos inundados de camisetas con la imagen del señor Fortino Samano cuando, y mira que es fácil caer en la cuenta, hay prendas mucho más adecuadas.

En todo caso espero que el señor Kundabuffer aproveche el indudable rendimiento económico que le proporcionará su obra al ser expuesta en salas y teatros del mundo entero para deleitarnos con un segundo documental sobre un personaje aún más oscuro. Me refiero a ese individuo que pueden ver a la izquierda del fotograma que aparece en el minuto 1:18 y que, si no me equivoco, no es otro que Emiliano Orozco, personaje legendario que protagoniza una de las historias que B. Traven jamás dio a la imprenta vaya usted a saber por qué.