8 de febrero de 2007

Un profeta

Hace muchos años el gran Jaume Perich, tratando sobre la importancia de llamar a las cosas por su nombre, dejó escrita una máxima de la máxima importancia:

Al pan zusf y al vino frolo

No imaginé entonces que profetizaba la crónica política de nuestros días.

Actualización (17:30 horas, un blog no es un blog sin estas chorradas): Un amable lector cuya identidad no desvelaré me señala certeramente que la máxima máxima antes mencionada se debe al ingenio de un no menos interesante profeta, el señor Antonio Fraguas de Pablo.

Es de agradecer el aviso y así lo hago a la par que celebro que los escasos lectores de este modesto rincón sean tan cultos.