11 de marzo de 2008

Tapihi en la memoria (Memoria de Tapihi)

Confieso que he dedicado cierto tiempo a lo largo de los últimos meses a repasar los asuntos tapihianos con idea de poner algo de orden en ellos. El lector desprevenido estará convencido de que son apresurado producto de mi imaginación y no requieren de esfuerzo por mi parte. Aquellos, más sensatos, que los consideran veraces, suponen que la documentación resulta sencilla y que componer lo que por aquí les traigo es coser y cantar. Los verdaderamente iniciados, tal vez por causa de que su iniciación es bastante inicial, ignoran como los anteriores la complejidad laberíntica de esos cuarenta y cinco kilómetros cuadrados. Sean sinceros estos últimos y respondan sin recurso a fuente alguna al siguiente test. Unos lo harán mejor que otros, pero todos, sin excepción, comprobarán que Tapihi, y mira que es pequeña, no cabe en la cabeza de nadie.

Test Tapihiano

1. ¿Quién escribió La zanahoria y el palo?

a) Gustav Gandolfini
b) Leonidas Antúnez
c) Harald Gómez
d) Atanasio Farniente

2. ¿Qué profesión tenía Woody Pastrana antes de su llegada a Tapihi?

a) Ciclista
b) Torero
c) Boxeador
d) Las tres anteriores

3. ¿Cómo se llama el Comisionado para Asuntos Turísticos de Tapihi?

a) Heriberto Aparicio
b) Carlos Manuel Oberhofer
c) Gaspar Felipe de Kalamazoo
d) No existe ese cargo en Tapihi

4. ¿Quién regenta a día de hoy el Tapihi Yatch Club?

a) Jean Pierre Meunier
b) Marcel Meunier
c) Bernard Meunier
d) Gaston Meunier

5. ¿Llegaron a conocerse Thomas Wassermeier y Archibald Fenster-Parrish?

a) Sí.
b) No se sabe
c) Depende de lo que uno entienda por conocerse
d) Jamás de los jamases

6. ¿Quién presenta el conocido programa de la televisión tapihiana “Entrevista en profundidad”?

a) Felicia Smith
b) Hildegard Bolzano
c) Brunilda Fontaneda
d) Las tres anteriores

7. ¿Cuántos fueron los miembros fundadores del Club de Amigos de lo Referente?

a) Cuatro, como los mosqueteros de Alejandro Dumas.
b) Cinco, como los cinco de Enid Blyton.
c) Tres, como los cerditos de autor desconocido
d) Siete, como los sabios de Grecia

8. ¿Cuál es la única bebida inexistente en Tapihi?

a) Pernaud
b) Ricard
c) Cynar
d) Resoli

9. El servicio meteorológico de Tapihi es el más reputado y eficiente del mundo pero, ¿podría decir el nombre de su responsable?

a) Waldo Lanas
b) Harry Caine
c) Heriberto Aparicio
d) Walter Menéndez

10. ¿Cómo se llama el extinto volcán que domina el paisaje isleño?

a) Vaipiti
b) Farumai
c) Farupiti
d) Volcán


Llegados a este punto y a poco que hayan sido honrados, seguro que nadie se habrá ganado la matricula de honor. No hay forma humana de retener en la memoria los casos y cosas de la isla. Yo mismo ando de lo más perdido y son incontables las horas que he pasado revisando legajos y desempolvando viejos cartapacios para confirmar algún detalle a primera vista sin importancia. Poco podía saber yo aquel lejano día de 2006 el laberinto en que iban a convertirse los asuntos tapihianos. El día 8 de febrero de ese año publiqué en estas páginas cierto proyecto enciclopédico que daba cuenta de algunos detalles de la isla. La cosa, no obstante, había nacido en páginas hermanas, ya olvidadas, en las que algo antes publiqué algunas reseñas biográficas de relevantes personalidades tapihianas tales como Thomas Wassermeier y Archibald Fenster-Parrish junto a la de un oscuro filólogo nórdico del que nadie sabe decir si guarda o no relación con Tapihi (yo me guardo mi propia teoría, al menos de momento). De entonces a esta parte mis estudios han proseguido sin grandes contratiempos, pero tengo la sensación de no haber avanzado gran cosa. El horizonte sigue igual de lejos, tal vez incluso más lejos.

Tapihi fue citada por primera vez en estas páginas el día 28 de julio de 2005 en un texto sobre la reducción del arte contemporánea a mera palabrería. Allí, entonces, se mencionaba de pasada el retiro del gran Archibald Fenster Parrish en la isla:

No me parece preocupante que la crítica de arte se reduzca a la composición de textos vacíos basados en el uso impropio del lenguaje filosófico. Lo preocupante es que el arte parece haberse reducido a esos mismos textos. La obra de arte ha dejado de estar en el centro de la cuestión y corre serio peligro de dejar de estar en lugar alguno. Esta fue la desgracia de Archibald Fenster-Parrish y de la que, antes o después, tendrán noticia en mi Bestiario. Archibald no era más que un pobre rufián que se buscaba la vida como podía. Pero sufrió el infortunio de dar con ciertos críticos de arte ‘ávidos de nuevos mensajes’ que convirtieron su obra en ‘paradigma de un posibilismo crítico que pone en cuestión la idea misma de verdad para trascender así la realidad de la obra de arte como relación intercomunicativa y redirigirla hacia un pesimismo antropológico en el que el individuo se constituye como falsa entelequia en un marco de significaciones múltiples’. El horror ante esto y no la búsqueda de nuevos horizontes fue lo que le llevó a refugiarse en la recóndita isla de Tapihi, descubierta años antes por Thomas Wassermeier. Como esto siga así, me temo que seremos muchos los que acabaremos allí escondidos.

Insisto en que, por entonces, lejos estaba de imaginar lo profética que resultaría la última frase. De hecho, la historia tapihiana seguía desarrollándose fuera de esta bitácora. El 7 de septiembre de 2005, por ejemplo, di aquí cuenta de lo siguiente:

El que sí parece haber llegado a puerto es Thomas Wassermeier. Tras un larguísimo parto interrumpido por todos los saraos veraniegos, por fin he conseguido dar salida al ilustre descubridor de la isla de Tapihi, destino que, si todo va como debiera, esconde todavía alguna que otra sorpresa.

Y tantas que escondía. Pero además yo me dedicaba a esconderles a ustedes otras cuantas. De muchas de ellas he ido dando noticia aquí para que el estudioso empeñado en romper la magia de todo esto conozca de primera mano mis fuentes. Sin ir más lejos, el 12 de septiembre de 2005 arranqué una entrada diciendo:

Cualquiera que frecuente estas páginas, es decir cuatro [pongan aquí el animal que consideren adecuado], sabe de mi fascinación por Stevenson y por los mares del sur (que es una forma poética de hablar del Pacífico Sur). Tanta es ésta que mandé allí a Wassermeier a realizar grandes descubrimientos y le coloqué un epitafio casi idéntico al del propio Stevenson (cosa que nadie ha señalado, están ustedes dormidos). El amigo Jordi sugirió un más que probable encuentro entre Wassermeier y Joshua Slocum, legendario marino del que los cuatro [pongan aquí el animal que consideren adecuado] antes mencionados ya tienen cumplida noticia. No sé ustedes, yo estoy convencido de que Wassermeier y Slocum navegaron juntos y se transmitieron más hallazgos y descubrimientos de los que cabe imaginar por la misma razón que creo que Jesper Henning-Olsen sigue vivo (¿o murió en Ciudad del Cabo?) o que Archibald Fenster-Parrish le contó a su hija Marianne más de lo que ésta ha hecho público después.

Para seguir con una declaración con la que hoy no sé si estar de acuerdo:

Pero todo eso, los mares del sur, Tapihi y Bora Bora, los hermanos Gutiérrez o Archibald Fenster-Parrish, sólo son una mezcla de sueños y recuerdos.

Lo cierto es que Tapihi tenía entonces mucho de refugio personal. Cuando el 29 de septiembre de 2005, al cumplir trescientos días como blogger, escribí: “Un servidor, como hereje que es, anda dispuesto a fundar un estado en Tapihi, que es territorio que ningún ejército podrá jamás conquistar. Allí, seguro, podré desviarme del dogma todo lo que me venga en gana”, estaba dejando aquí una de mis escasísimas muestras de sinceridad.

Y entonces me mudé a la capital. Dejé de tener el mar cerca y mi vida se transformó en muchos aspectos, quiero creer que para bien aunque uno nunca sabe con estas cosas. Pero la llamada de Tapihi creció hasta volverse atronadora.

El 1 de febrero de 2006 di cuenta de un incipiente proyecto de relato con estas palabras: Ando enredado, por ejemplo, con una historia sin moscas ni basiliscos (al menos, de momento) aunque sí con enciclopedias y en la que la mítica Tapihi está pidiendo a gritos entrar (ya veremos si lo consigue). De alguna forma es homenaje a uno de los mejores relatos de los que tengo noticia, o de los que más me han gustado desde siempre, Bartleby el escribiente, de Herman Melville. Ya les iré dando noticias sobre su evolución si es que sigue evolucionando.

No cumplí mi palabra, porque la cosa siguió evolucionando hasta transformarse en Appleby el enciclopedista, pero yo no informé de nada hasta que no me tocó publicar las investigaciones de los profesores Stierscheiße y Eselbohrung.

Descubrí entonces que los autores tápianos se estaban apropiando de todo lo que escribía. Rosario, un proyecto que había nacido como modesto homenaje a Augusto Monterroso, acabó siendo obra de Atanasio Farniente, al que no conocía de nada. Los mismo le ocurrió a Appleby, que como he dicho, era un homenaje a Melville, y hoy día se ha vuelto uno de los relatos más conocidos del mismo autor. Todavía hay uno más, del que no he dado noticia aquí. Se titula El extraño caso de la rue Servandoni y se le atribuye a otro de los miembros de la llamada ‘Generación del 14,’ por ser ese el día del mes en que liquidan sus cuentas en Le Néu Perroquet Bléu, aunque en mi cabeza nació al coincidir en tiempo y espacio algunos textos de Roberto Bolaños con cierta conferencia de Umberto Eco. Estaba claro que Tapihi demandaba una mayor atención.

Por eso, el 8 de febrero de 2006 presenté el proyecto enciclopédico monumental sobre Tapihi y, no contento con eso, continué con una guía turística. Con el primero conocimos su extensión (45 Km2) y la existencia del volcán que no nombraré para no arruinar el test anterior, cuya silueta presentaba una asombrosa similitud con la nariz de Thomas Wassermeier hasta que el conflicto entre Walter Menéndez y Wilfred Carrasco dio al traste con el parecido. También supimos que se trataba de una suerte de estado libertario que tenía como lema “Piensen lo que quieran” y que andaba infestado de basiliscos aunque estos no eran tan fieros como los había pintado Plinio el Viejo.

La guía turística dio a conocer al poeta Kavafino Konstanis, que tan importate habría de ser en la vida de Atanasio Farniente. También hizo pública la existencia del hotel Tapihi Excelsior, en el que, como luego sabríamos, Teddy Mars pasó unos cuantos días encerrado por razones que ahora no vienen a caso. Tuvimos noticia de la magnanimidad de la Fundación Archibald Fenster-Parrish, que aprovecha los dineros de los incautos coleccionistas de arte para garantizar un nivel de vida digno a los tapihianos. Se presentó también a los señores Meunier, padre e hijo, fundador del Yatch Club el uno y actual regente del mismo el otro, el restaurante más enigmático del mundo pues ningún otro puede decir que cuenta en su carta con la Sopa Antientrópica. También salió a la luz la existencia de Le Neu Perroquet Bléu, fiel reproducción del original local Marsellés en el que Thomas Wassermeier y su amada Thérese se habían conocido y donde actúa regularmente el guitarrista tapihiano Teddy Mars. Por último, supimos del Museo de Malas Artes, que alberga, entre otros muchos fracasos, las obras del artista Heriberto Aparicio.

Por mucho que por estas páginas las cosas parecieran en calma, la vorágine tapihiana me consumía. El 21 de febrero de 2006 escribí: “Podría contarles algo sobre Bloy, o sobre Juan de la Cosa, o sobre la tortilla en salsa de callos o sobre un curioso mapa de Tapihi que tengo por ahí guardado”. Ese mapa no era otro que el de Sir Conrad Melville Stevenson, que tanto tardaría en asomar. Todos los personajes que he mencionado y muchos otros me reclaman cada día su atención. Teddy Mars fue uno de los primeros, pero no el único. Será mejor que reproduzca lo que publiqué aquí el día 18 de abril de 2006:

No sé por qué me recuerda en cierta forma aquella composición de Teddy Mars que fue adoptada como himno ocifial de Tapihi, el Concierto para doscientos solistas y un acompañante, que nunca ha sido interpretado porque los músicos no se ponen de acuerdo en quién ha de hacer de acompañante, sin duda ninguna el papel más destacado entre todos los intérpretes...

Y el caso es que los ecos de Tapihi siguen resonando en mi cabeza. Ya sé que hace tiempo que he suspendido la publicación de Ficcientos. Sus escasos lectores no deben, no obstante, alarmarse. A su debido tiempo dispondrán de la obra completa porque he continuado su historia. No he dejado de escribir aunque sí de publicar.

Teddy Mars, no obstante, sufrió un grave accidente del que di cuenta el 3 de julio de 2006 en estos términos.

A estas contrariedades que no menciono se ha unido al suicidio de mi querido disco duro (que no sería tan duro). Es la primera vez que me ocurre una cosa así en los más de 20 años que llevo usando computadoras. Cuando ocurren estas cosas uno se lamenta de no tener copia de seguridad de nada. No es mi caso. Tengo copia de muchas cosas (aunque no de mi Bartleby enciclopédico que abría la novela tapihiana), pero las tengo con tal desorden que no es fácil saber si está todo.

Al final resultó que sí guardaba copia de Appleby. Pero tras la aparición de Teddy Mars quien cobró protagonismo fue Atanasio Farniente, cuyas Estampas Tapihianas comencé a anotar con ánimo de publicar una edición crítica. El 18 de septiembre de 2006 di salida aquí a la introducción de las Estampas Tapihianas, un texto que recordaba demasiado a cierto autor costumbrista cuyo estilo en nada se parece al de Farniente y cuyo nombre anda semioculto entre mis notas. La primera de las estampas llegaría mucho después, el 1 de mayo de 2007, y ya tengo un buen número de ellas en el horno.

Si les cuento todo esto es más por aclararme yo mismo que por informarles. Pero por esto segundo, por informarles, sí les repito lo siguiente: antes o después conocerán el resultado completo. Será entonces cuando comprueben que no es tan desordenado como parece y tal vez, aunque esto lo dudo, le encuentren algo de valor. Yo me he impuesto un plazo de entre seis y doce meses. Pero antes de decir que les parece mucho tengan a bien responder a este...

Segundo, y más difícil, Test Tapihiano

1. ¿Qué es la serie Leica Motif?
2. ¿Cuál es el verdadero nombre de Thadeus Winkelkraut?
3. ¿Podría citar el nombre de algún catedrático de la Universidad e Oxbridge?
4. ¿Qué es exactamente la sopa atientrópica?
5. ¿Quién es Lester West?